La Secretaría de Transporte puso en marcha el tercer y último incremento previsto para las líneas de jurisdicción nacional. La suba es del 2% y completa un ajuste acumulado del 6% aplicado en forma escalonada durante los últimos meses
Desde este miércoles entró en vigencia una nueva actualización en las tarifas de las 104 líneas de colectivos de jurisdicción nacional que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La medida, dispuesta por la Secretaría de Transporte, establece un incremento del 2% y corresponde a la tercera y última etapa del esquema de aumentos escalonados anunciado por el Gobierno nacional.
Con esta modificación, el boleto mínimo para quienes utilizan una tarjeta SUBE registrada pasó de $728,28 a $742,81 en los recorridos de entre 0 y 3 kilómetros. El cronograma oficial contempló tres aumentos consecutivos del 2%, aplicados entre mayo y julio, lo que representa un incremento acumulado del 6% para las líneas alcanzadas por la medida.
Cómo quedaron las tarifas
Para los pasajeros que cuentan con la tarjeta SUBE nominalizada, los nuevos valores son los siguientes:
- 0 a 3 kilómetros: $742,81.
- 3 a 6 kilómetros: $861,66.
- 6 a 12 kilómetros: $1.002,80.
- 12 a 27 kilómetros: $1.151,36.
- Más de 27 kilómetros: $1.337,06.
Los usuarios que no tengan registrada su tarjeta SUBE continúan abonando una tarifa considerablemente superior, conforme al esquema vigente del sistema nacional de transporte.
A quiénes alcanza el aumento
La actualización comprende exclusivamente a las 104 líneas de colectivos bajo jurisdicción nacional, que prestan servicio entre la Ciudad de Buenos Aires y distintos municipios del conurbano bonaerense. En cambio, las líneas administradas por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires mantienen sus propios mecanismos de actualización tarifaria, definidos por cada jurisdicción.
Un esquema de actualización gradual
El incremento forma parte del programa de recomposición tarifaria implementado por la Secretaría de Transporte, que estableció ajustes mensuales para las líneas nacionales con el objetivo de adecuar los valores de los pasajes a la evolución de los costos operativos del sistema.
Mientras tanto, el servicio ferroviario metropolitano continúa con un cronograma tarifario independiente, por lo que sus futuras actualizaciones responden a un esquema diferente al aplicado en los colectivos nacionales.