Una propuesta legislativa plantea sanciones más duras, incluyendo la destrucción de piezas ilegales y la posible eliminación total de los vehículos en infracción.
La creciente preocupación por el ruido generado por motocicletas con escapes alterados impulsó la presentación de un proyecto en la Legislatura bonaerense que propone un cambio drástico en el régimen sancionatorio. La iniciativa, promovida por el legislador Manuel Passaglia, busca dar respuesta a una demanda social cada vez más visible en distintos municipios de la provincia.
El plan establece que las motos que circulen con modificaciones no autorizadas podrán ser retenidas de manera inmediata por las autoridades. A esto se suma el decomiso de los escapes adulterados, los cuales serían destruidos sin demora para evitar su circulación en el mercado.
Uno de los aspectos más contundentes del proyecto es la posibilidad de avanzar con la compactación del vehículo en los casos más graves. Esta medida apunta a reforzar el carácter disuasivo de la normativa, frente a lo que se considera una práctica extendida que no logra ser controlada con las herramientas actuales.
Especialistas en convivencia urbana advierten que el ruido excesivo se ha convertido en una de las principales fuentes de conflicto entre vecinos. En ciudades densamente pobladas, la circulación de motos con escapes libres o modificados genera picos de sonido que superan ampliamente los niveles recomendados por organismos internacionales.
El proyecto también introduce un criterio de mayor rigurosidad en determinadas zonas. Aquellas infracciones que se registren cerca de centros de salud, instituciones educativas o eventos multitudinarios recibirán sanciones agravadas, en reconocimiento del impacto diferencial que producen en estos entornos.
Desde el ámbito político, la iniciativa fue presentada como una respuesta directa a los reclamos ciudadanos. En ese sentido, se plantea como una herramienta para garantizar condiciones mínimas de tranquilidad en la vida cotidiana, un aspecto que, según sus impulsores, forma parte de los derechos básicos en el espacio urbano.
El debate recién comienza, pero la propuesta ya pone sobre la mesa una discusión clave: cómo equilibrar la libertad de circulación con el respeto por el bienestar colectivo en las ciudades modernas.