Organizaciones sindicales confirmaron que marcharán el jueves al Congreso durante el tratamiento del proyecto laboral. La medida se suma al paro general convocado por la CGT y profundiza las diferencias dentro del movimiento obrero.
A medida que avanza el debate legislativo de la reforma laboral, crece la tensión entre las distintas corrientes sindicales. Para el jueves, cuando el Congreso analice la iniciativa oficial, sectores nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos ratificaron una movilización que buscará visibilizar el rechazo al proyecto en las calles.
La decisión se produce luego de que la Confederación General del Trabajo confirmara un paro general de 24 horas sin movilización, una postura que fue cuestionada por gremios que consideran necesario acompañar la medida con presencia frente al Parlamento.
Entre los sectores que participarán de la marcha se encuentran sindicatos industriales, estatales y del transporte, que advierten que la reforma podría modificar normas históricas del derecho laboral argentino. En ese contexto, el dirigente estatal Rodolfo Aguiar sostuvo que la adhesión en la administración pública será masiva y defendió el derecho a huelga como herramienta legítima de protesta.
En paralelo, el conflicto ya comenzó a impactar en algunos sectores. El Sindicato de Conductores Navales (SICONARA), conducido por Mariano Vilar, inició una medida de fuerza de 48 horas en rechazo a aspectos del proyecto que, según denunciaron, podrían excluir al personal embarcado de la Ley de Contrato de Trabajo y modificar su encuadre jurídico.
El contexto general anticipa una jornada con fuerte impacto en la actividad cotidiana. La adhesión de gremios del transporte al paro general complica la circulación y podría limitar el traslado de trabajadores, mientras que distintas organizaciones sociales y sindicales prevén sumarse a la movilización central frente al Congreso.
Con posiciones divergentes dentro del sindicalismo, la marcha del jueves se presenta como un punto clave en el conflicto por la reforma laboral, donde el debate parlamentario y la protesta social volverán a cruzarse en una misma jornada.