Olas espurias y erosión costera: un combo de riesgo en Santa Clara del Mar y Camet

El fenómeno marino reavivó la preocupación por el avance del mar y las obras frenadas por la Justicia

El violento comportamiento del mar registrado este lunes en Santa Clara del Mar y Camet volvió a poner en primer plano una problemática que desde hace tiempo inquieta a autoridades y vecinos: la erosión costera y sus consecuencias sobre la seguridad pública. El episodio de la denominada “ola gigante”, que dejó un fallecido y decenas de heridos, se dio en un contexto de fragilidad creciente del litoral.

De acuerdo con las explicaciones oficiales, el evento estuvo asociado a olas espurias, también conocidas como pequeños tsunamis u olas vagabundas. Estas manifestaciones pueden originarse por distintos factores físicos o meteorológicos y se caracterizan por su comportamiento errático e impredecible. Desde Defensa Civil insistieron en que, a nivel mundial, no existen sistemas capaces de anticipar este tipo de fenómenos con precisión.

Mientras se desarrollaba el operativo de emergencia, que incluyó la evacuación de playas y la activación de un recorrido sanitario por hospitales, volvió a surgir el debate sobre el estado crítico de la costa, especialmente en Camet Norte. Allí, las sudestadas y el avance constante del mar han erosionado los acantilados a un ritmo alarmante: se estima que cada año se pierden cerca de 1,9 metros.

La situación ya provocó daños concretos. Una de las bajadas a la playa fue arrasada, complicando incluso el acceso de los guardavidas durante la temporada. A esto se suman las grietas en viviendas cercanas y el riesgo latente de derrumbes, advertido en estudios técnicos realizados tanto por la Provincia como por el Municipio.

Frente a este escenario, el gobierno bonaerense impulsó una licitación para construir escolleras que frenen el avance del mar. Sin embargo, las obras permanecen paralizadas por una medida judicial. Vecinos de las casas más comprometidas realizaron presentaciones ante la Justicia y evalúan medidas de protesta, como cortes de ruta, para exigir una resolución urgente.

El intendente local expresó su preocupación por el peligro que representan los acantilados inestables para quienes circulan o permanecen debajo de ellos. Advirtió que un eventual derrumbe podría tener consecuencias fatales, como ya ocurrió en distritos cercanos, y reclamó una pronta habilitación judicial para avanzar con las obras de defensa costera.

El reciente episodio marino, con consecuencias humanas graves, volvió a encender las alarmas y reforzó la percepción de que el deterioro del litoral dejó de ser solo un problema ambiental para convertirse en una amenaza directa para residentes y turistas.

Autor