Manotazos desesperados: el Gobierno elimina retenciones para captar dólares del campo

La presión cambiaria y la falta de divisas llevaron al Gobierno de Javier Milei a tomar una medida extrema: retenciones cero para las exportaciones de granos hasta el 31 de octubre o hasta alcanzar una liquidación de 7.000 millones de dólares. El anuncio lo hizo el vocero presidencial Manuel Adorni a través de las redes sociales, explicitando que el objetivo es aumentar la oferta de dólares en un contexto de creciente tensión financiera.

La decisión, que involucra a todos los cereales y oleaginosas, se suma a una serie de estrategias de emergencia con las que el Ejecutivo busca contener la disparada del tipo de cambio. Sin embargo, no se aclaró cómo se compensará la pérdida de recaudación ni cuál será el impacto en la meta de déficit cero que el propio Milei defiende como bandera de gestión.

La medida expone el nivel de desesperación oficial: mientras días atrás el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguraba que había “dólares suficientes para todos” y prometía defender la banda cambiaria “con el último billete disponible”, el Banco Central se vio obligado a vender en tres jornadas consecutivas más de 1.100 millones de dólares, siendo la del viernes la mayor intervención diaria de los últimos seis años.

El Gobierno apunta ahora al sector agroexportador, que según estimaciones privadas todavía retiene granos por un valor cercano a 10.000 millones de dólares. El antecedente inmediato no es alentador: la liquidación tuvo un pico en junio, cuando rigió otra rebaja temporal de retenciones, pero cayó fuertemente en julio y agosto.

En paralelo, Milei parte rumbo a Estados Unidos en busca de auxilio financiero. La agenda incluye reuniones con Donald Trump y con la titular del FMI, Kristalina Georgieva. Aunque circuló la versión de un préstamo de 30.000 millones de dólares del Tesoro norteamericano, el secretario de Finanzas Pablo Quirno salió a desmentirlo.

En plena recta final hacia las elecciones de octubre, el oficialismo multiplica gestos desesperados para sostener un plan que tambalea. La decisión de liberar las retenciones muestra hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a resignar recursos fiscales a cambio de unos dólares más para alimentar reservas cada vez más debilitadas.

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