Tensión en el Senado: fuerte cruce entre oficialismo y oposición en la Comisión de Trabajo por el proyecto de aumento jubilatorio

Una acalorada discusión tuvo lugar este martes en el Senado durante una sesión de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, cuando la flamante presidenta del cuerpo, la senadora cordobesa Carmen Álvarez Rivero, intentó dar por finalizada la reunión antes de que se dictaminara un proyecto clave sobre aumentos jubilatorios. El intento fue interrumpido por el senador Mariano Recalde, vicepresidente de la comisión, quien tomó la palabra para avanzar con el dictamen, lo que desencadenó un momento de fuerte tensión institucional.

Álvarez Rivero, reconocida por su alineamiento con el sector más duro del PRO, se levantó de su silla e insinuó abandonar el recinto, en un gesto de desacuerdo con lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, su partida fue interrumpida cuando Recalde, senador del peronismo, se dispuso a asumir la conducción de la comisión ante su ausencia. Esta maniobra obligó a la legisladora a regresar apresuradamente a su lugar.

En paralelo, se vivieron discusiones entre distintos bloques. El jefe del bloque libertario, Ezequiel Atauche, protagonizó un intercambio con el senador radical Pablo Blanco, a quien intentaba convencer de no respaldar la moción impulsada por Recalde. El momento dejó expuestas las profundas divisiones dentro de la oposición y las diferencias de criterios sobre cómo abordar el proyecto jubilatorio.

Mientras tanto, el secretario parlamentario Agustín Giustinian se vio obligado a intervenir para intentar clarificar la situación. En medio del desconcierto, explicó con insistencia aspectos del reglamento interno a la presidenta de la comisión, quien mostraba dificultades para comprender las implicancias reglamentarias del procedimiento en curso y continuaba insistiendo en levantar la sesión.

El episodio dejó en evidencia las tensiones latentes en la Cámara Alta, especialmente en torno a temas sensibles como el régimen previsional. La controversia también reflejó la fragilidad de los acuerdos políticos dentro de la comisión, en un contexto en el que las disputas por el control de la agenda legislativa se vuelven cada vez más intensas.

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