En medio de crecientes cuestionamientos sobre el manejo de los recursos hídricos en Mendoza, la gestión del gobernador Alfredo Cornejo quedó en el centro de la escena tras autorizar la perforación de pozos de agua en áreas previamente declaradas en restricción. Las habilitaciones, firmadas en febrero de 2025, beneficiaron a un grupo selecto de empresarios con vínculos directos con sectores del poder político y económico.
Los permisos fueron otorgados en la Subcuenca El Carrizal, específicamente sobre la margen derecha del río Mendoza, en la localidad de Agrelo. Esta región ya enfrenta un frágil equilibrio ambiental, deteriorado por pasivos ecológicos derivados de la actividad de la refinería de YPF en Luján de Cuyo. Además, desde agosto de 2024, esa misma zona fue declarada oficialmente en estado de restricción hídrica debido al estrés del acuífero.
Uno de los principales beneficiarios fue el empresario Eduardo Elsztain, conocido por su afinidad con el oficialismo nacional y por haber hospedado a Javier Milei en el Hotel Libertador durante la campaña presidencial. A través de su firma CRESUD S.A., recibió autorización para perforar cinco pozos destinados a riego en las áreas más productivas.
A Elsztain se suman otros nombres de peso dentro del empresariado. La firma Chimpay La Rioja S.A., propiedad del empresario Young Woo, obtuvo permiso para dos perforaciones que abastecerán unas 150 hectáreas del emprendimiento Santa María de Los Andes. También figura Grappolo S.A., empresa del bodeguero Walter Bressia —actual presidente de Bodegas de Argentina—, a quien se le habilitó un pozo con fines industriales y recreativos. Por último, Pedro García Mateo recibió la autorización para un pozo que abastecerá 18 hectáreas de cultivo.
Las decisiones del gobierno provincial reavivaron las críticas de organizaciones ambientales y sectores de la oposición, que advierten sobre un uso discrecional del recurso hídrico en momentos de escasez. Desde distintos espacios denuncian que estos permisos podrían agravar la situación ambiental en una zona ya golpeada por la sobreexplotación y la contaminación.
El acceso al agua en Mendoza, una provincia históricamente afectada por la escasez hídrica, ha sido motivo de debate constante. La entrega de habilitaciones en áreas restringidas a figuras influyentes refuerza los reclamos por mayor transparencia en la gestión de un recurso vital y escaso.