La resolución de la Corte Suprema de Justicia que dejó sin efecto la condena al excura Justo José Ilarraz —sentenciado a 25 años por abusar de siete menores y posteriormente expulsado del sacerdocio por el papa Francisco— generó una fuerte ola de repudio en distintos sectores, entre ellos la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Desde su lugar de detención domiciliaria, Fernández de Kirchner utilizó sus redes sociales para manifestar su indignación ante el fallo firmado por Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz. “SIN PALABRAS”, expresó, acompañando su publicación con una crítica directa hacia los magistrados que integran el máximo tribunal del país.
Ilarraz había sido condenado por abusos cometidos entre 1988 y 1992 en el Seminario Arquidiocesano de Paraná, donde ocupaba un rol de autoridad sobre los menores. En diciembre de 2024, el papa Francisco firmó su expulsión definitiva de la Iglesia Católica, en una de las sanciones más duras que puede aplicar el Vaticano.
La Corte hizo lugar al recurso extraordinario presentado por la defensa, que sostenía que los delitos estaban prescriptos. Este argumento fue rechazado previamente por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, que consideró que, por la gravedad de los abusos y su carácter sistemático, los hechos eran imprescriptibles según los tratados internacionales firmados por la Argentina.
Los cargos por los que había sido condenado incluían “promoción a la corrupción de menores agravada” y “abuso deshonesto agravado”, ambos delitos cometidos mientras se desempeñaba como responsable de la educación de los menores víctimas.
El fallo despertó fuertes cuestionamientos no solo desde la política, sino también desde organismos que luchan contra los abusos sexuales y defienden los derechos de la infancia, al considerar que sienta un precedente peligroso en relación con los crímenes cometidos por miembros del clero. La decisión de la Corte es vista por muchos como una señal de retroceso en la protección de las víctimas de abuso y una afrenta a los avances logrados en materia de justicia y reparación.