Una nueva polémica envuelve al presidente Javier Milei tras recomendar en redes sociales la criptomoneda $LIBRA, un activo digital de origen incierto que generó sospechas de fraude. Luego de la controversia, el mandatario eliminó su publicación y ofreció una llamativa explicación: “No estaba interiorizado en el proyecto”.
El hecho generó un revuelo inmediato en el ámbito político y financiero. En un intento de justificar su accionar, Milei aseguró que su recomendación no tenía ninguna relación con el proyecto y que, al conocer más detalles, decidió eliminar la publicación. Sin embargo, sus palabras no hicieron más que avivar el escándalo, ya que muchos interpretaron el episodio como una grave irresponsabilidad presidencial.
Las críticas no tardaron en llegar. El economista liberal Carlos Maslatón fue uno de los primeros en reaccionar con dureza: «Es oficial, no hay hackeo, Milei está involucrado directamente en un fraude criptográfico. Ha traspasado todos los límites morales. Esto está hecho para robar».
Incluso desde su propio espacio político surgieron cuestionamientos. Legisladores tanto de la oposición como de La Libertad Avanza manifestaron su preocupación por la posible vinculación del presidente con una presunta estafa digital. El diputado Esteban Paulón anunció que pedirá informes al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por posibles delitos en torno a la criptomoneda.
La criptomoneda en cuestión, $LIBRA, experimentó un vertiginoso aumento en su cotización tras la recomendación presidencial, pero poco después se desplomó abruptamente, lo que generó sospechas de una posible maniobra especulativa. Expertos advirtieron que se trata de un simple contrato en Solana, sin respaldo tecnológico sólido ni garantías de estabilidad.
Además, la falta de información sobre los desarrolladores y el propósito del token alimentó aún más las sospechas. El sitio web al que Milei dirigió a sus seguidores menciona a una supuesta entidad llamada Kip Network, pero solo ofrece una dirección de correo en Gmail, un detalle que genera aún más dudas sobre la legitimidad del proyecto.
A medida que crecen las acusaciones y la indignación en el ámbito político, la gran incógnita es: ¿Fue solo una imprudencia del presidente o hay algo más detrás de esta extraña promoción cripto?