«Tensión en San Isidro: militantes libertarios eliminan murales con un mensaje sobre derechos humanos»

El barrio de San Isidro se convirtió en el escenario de una nueva controversia política cuando un grupo de jóvenes de La Libertad Avanza (LLA) decidió borrar murales que homenajeaban los avances de las Abuelas de Plaza de Mayo en la recuperación de nietos apropiados durante la última dictadura cívico-militar. Lo que generó aún más debate fue que las acciones se llevaron a cabo utilizando un Falcon verde, vehículo históricamente asociado con los operativos de represión de aquel período oscuro de la historia argentina.

El paredón del Jockey Club local fue objeto de una intensa disputa por la memoria. Allí se había pintado un mensaje conmemorativo tras la recuperación del Nieto 138, una acción celebrada y restaurada por organizaciones como H.I.J.O.S, luego de que los murales fueran intervenidos por primera vez. Sin embargo, días después, los jóvenes libertarios regresaron al lugar, esta vez acompañados del legislador porteño Ramiro Marra, y procedieron a cubrir las pintadas.

En videos difundidos en las redes de LLA, puede verse a los militantes justificando sus acciones. “Los defensores del tirano Maduro volvieron a vandalizar propiedad privada”, aseguró Pipo Paolucci, ex candidato a intendente por el partido en San Isidro. Junto a él, Agustín Castiglione, estudiante de Ciencia Política y propietario del vehículo utilizado, declaró: “Siempre vamos a defender la verdadera historia y la verdad completa”. La grabación culmina con Castiglione guardando los materiales en el baúl del Falcon, dejando en claro la intención simbólica detrás de la acción.

Además de su protagonismo en este hecho, los participantes de la intervención, como Paolucci, Mateo Serván e Ian Molina, estuvieron presentes el mes pasado en el Congreso, durante la elección de autoridades de la Cámara de Diputados. Allí se fotografiaron junto a Martín Menem, presidente de la Cámara baja, y compartieron mensajes de apoyo a su liderazgo en redes sociales.

Este episodio reavivó la discusión en torno a la memoria histórica y los derechos humanos en el país, sumado a las controversias sobre los límites de la libertad de expresión y el respeto por los espacios públicos. La utilización del Falcon verde como herramienta de protesta fue particularmente señalada por organismos de derechos humanos, que lo consideran una provocación frente a las luchas históricas por verdad y justicia en Argentina.

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