El gobierno de Javier Milei continúa enfrentando reestructuraciones, esta vez con la salida de Rodolfo Barra, procurador del Tesoro. La decisión, avalada por el presidente desde Suiza, se enmarca en la estrategia de conformar un gabinete que refleje con mayor precisión sus ideas libertarias. Barra, figura histórica del menemismo, había asumido el cargo con la expectativa de aplicar su experiencia, pero su desempeño generó desencanto en el Ejecutivo.
Manuel Adorni, vocero presidencial, oficializó la salida de Barra y señaló que su sucesor será elegido en los próximos días. El principal candidato es Ricardo Manuel Rojas, un abogado y economista que goza del respaldo del presidente por su postura sobre la emisión monetaria y su obra «La inflación como delito». Rojas también ha trabajado como secretario letrado en la Corte Suprema y ha liderado la Fundación Friedrich A. von Hayek, lo que lo posiciona como un perfil acorde a las prioridades del mandatario.
El desempeño de Barra fue cuestionado por diversas razones, entre ellas, su residencia fuera del país. Durante su gestión, realizó frecuentes viajes a Punta del Este, lo que generó dudas sobre su compromiso con el cargo. Además, su historial reciente incluye decisiones legales que no coincidieron con las directrices del gobierno, como el apoyo a una empleada en un conflicto con el Ministerio de Justicia. Por otro lado, su incapacidad para sortear obstáculos judiciales significativos, como el fallo que frenó la reforma laboral, también pesaron en su contra.
El impacto de estas decisiones va más allá de la figura de Barra. Desde que Milei asumió la presidencia, al menos 115 funcionarios han dejado sus cargos. Los ministerios más afectados han sido Economía, Capital Humano y Jefatura de Gabinete, reflejando la inestabilidad dentro de la gestión libertaria. Sin embargo, estas bajas también subrayan el esfuerzo del mandatario por conformar un equipo más homogéneo y fiel a su visión política.
En paralelo, la posible llegada de Rojas al cargo plantea interrogantes. A pesar de su afinidad con las ideas de Milei, su residencia en Guatemala podría ser un punto de fricción, considerando las críticas que Barra enfrentó por su lugar de residencia. No obstante, el mandatario parece dispuesto a priorizar la sintonía ideológica sobre otros factores para fortalecer su administración.
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