En su último libro, «Argentina Humana», Juan Grabois realiza una crítica profunda no solo al gobierno actual sino también a la figura de Javier Milei, a quien describe como un «villano veraz». Según Grabois, Milei se presenta como una figura de autenticidad, pero una autenticidad distorsionada, que engaña a sectores vulnerables. En su comparación con Luzbelito, el personaje del disco «Luzbelito» de los Redondos, Grabois denuncia que Milei utiliza medias verdades para atraer a su base, sin ofrecer una solución real a los problemas estructurales del país.
Para Grabois, la respuesta a la amenaza de la ultraderecha no debe limitarse a una lucha superficial, sino a un cambio radical en la forma de hacer política. En este sentido, propone que la figura de Milei sea contrarrestada por un «héroe veraz», alguien capaz de ofrecer una auténtica alternativa al modelo actual. La política, según Grabois, debe estar centrada en los valores humanos, en un propósito claro que guíe las acciones de los dirigentes.
El dirigente también reflexiona sobre la falta de un programa claro dentro del peronismo, una situación que considera un obstáculo en la búsqueda de una verdadera representación popular. En este contexto, «Argentina Humana» no solo sirve como un compendio de propuestas, sino también como un llamado a la reflexión filosófica y política, especialmente en tiempos en los que la política argentina parece estar más preocupada por las tácticas que por los fines últimos de la lucha.
Grabois no solo critica a Milei, sino también a otros actores políticos que, en su opinión, han traicionado los principios del peronismo. Señala que figuras como Alberto Fernández, Sergio Massa y Daniel Scioli representan una forma de política vacía, centrada en la hipocresía y el cambio de convicciones según las circunstancias. Por el contrario, Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de sus errores tácticos, es vista por Grabois como una dirigente «de una sola pieza», alguien que, aunque ha cometido errores, siempre ha gobernado con valentía y para el pueblo.
Además, Grabois expresa su descontento con la situación de los comedores comunitarios en Argentina, destacando la falta de cumplimiento de las leyes y fallos judiciales que ordenan su inclusión en los programas sociales. En su opinión, el gobierno ha logrado controlar la calle mediante el miedo y la represión, una estrategia que no tiene nada de «libertaria», pero que ha sido efectivamente celebrada por algunos sectores de la sociedad.
La situación política actual, marcada por la fractura del peronismo y la creciente polarización, es otro de los puntos que Grabois considera crucial. Para él, las futuras elecciones deben ser una oportunidad para reconstruir el movimiento, pero esta reconstrucción solo será posible si se logra representar verdaderamente a los sectores más humildes y vulnerables.
Grabois, que contempla la posibilidad de postularse como senador por la Ciudad de Buenos Aires, sigue siendo una figura clave en el escenario político argentino, impulsando un cambio que, según él, debe ser profundo y basado en principios humanos sólidos, más allá de las estrategias cortoplacistas.