Durante diciembre, el sector de alimentos registró un aumento del 2,2%, que se consolidó como un retroceso respecto a los incrementos moderados de los meses anteriores, pero con efectos visibles a raíz del efecto estacional vinculado a las fiestas de fin de año. Según datos oficiales, los productos que más incrementaron sus valores fueron varios cortes de carne (asado, cuadril, nalga, paleta y picada común), además de productos básicos como el café molido, la cerveza en botella y el aceite de girasol.
El aumento en los precios de alimentos fue algo previsible, ya que los comercios y supermercados se enfrentaron a un incremento de la demanda durante la primera semana de diciembre, lo que llevó a una serie de remarcaciones de precios. Sin embargo, la tendencia parecía haber entrado en una fase de estabilidad hacia el final del mes, aunque las primeras dos semanas de enero trajeron consigo nuevas subas. En ese sentido, la consultora CP advirtió que enero comenzó con un alza consecutiva de 1% en la primera semana y 0,6% en la segunda, lo que confirma la persistencia de una presión inflacionaria sobre los alimentos.
A pesar de estos aumentos específicos, la inflación general en Argentina se mantiene en una senda de desaceleración, con expectativas de que el aumento general no supere el 2,2% durante las primeras semanas del nuevo año. Esto sugiere que, a pesar de las alzas en productos alimenticios, la economía sigue mostrando señales de estabilización en otros rubros.
Los próximos meses serán claves para evaluar si las variaciones en los precios de alimentos se mantienen dentro de los márgenes proyectados, o si surgen nuevos factores que impulsen un aumento más pronunciado en los precios de productos esenciales.