Javier Milei ha utilizado afirmaciones históricas inexactas y tergiversadas para justificar su modelo político y económico. Entre estas declaraciones, ha sostenido que Argentina fue el primer país en erradicar el analfabetismo y que las universidades públicas están plagadas de corrupción y derroche de fondos. A continuación, se exponen las mentiras más relevantes que ha difundido recientemente.
1. «Argentina fue el primer país en erradicar el analfabetismo»
Milei aseguró en varias ocasiones que Argentina, gracias a sus políticas liberales pasadas, fue el primer país en erradicar el analfabetismo. Sin embargo, esta afirmación no solo es incorrecta, sino que también distorsiona la historia del país. Para 1914, según los censos nacionales, Argentina tenía un 36% de analfabetismo, mientras que otros países como Australia (15%), Canadá (10%) y Estados Unidos (8%) ya habían logrado reducir considerablemente esta tasa.
El director de Planificación Productiva de la Fundación Fundar, Daniel Schteingart, desmintió públicamente esta afirmación, subrayando que, si bien Argentina tuvo avances en la educación, no fue pionera en eliminar el analfabetismo. Países como Cuba, por ejemplo, lograron tasas mucho más bajas y alcanzaron la erradicación del analfabetismo en un tiempo considerablemente menor.
2. «Las universidades públicas están llenas de corrupción y despilfarro de fondos»
Otra afirmación recurrente de Milei es que las universidades públicas son focos de corrupción y mal uso de fondos. Un caso específico que mencionó fue el supuesto salario exorbitante de un chofer en la Universidad Nacional de Rosario, quien, según Milei, ganaba 13 millones de pesos. Esta información fue tomada de una publicación engañosa en redes sociales, que tergiversaba los gastos de movilidad de la universidad.
El propio rector de la universidad desmintió esta acusación, explicando que esos 13 millones no corresponden al salario de un chofer, sino a un contrato de movilidad institucional para diversas actividades, claramente detallado en los informes disponibles en el portal de transparencia de la universidad. Esta distorsión de los datos refleja una estrategia de Milei para desacreditar a las universidades, presentando información inexacta o manipulada.
3. «Las universidades no quieren ser auditadas porque están involucradas en actos ilícitos»
Milei también ha afirmado que las universidades se niegan a ser auditadas porque están cubriendo actos de corrupción. Sin embargo, esta es otra de las mentiras que ha repetido para justificar sus políticas. Todas las universidades nacionales argentinas están sujetas a auditorías internas y externas realizadas por la Auditoría General de la Nación (AGN), cuyos informes son públicos y accesibles.
Además, la AGN informó que este año el propio gobierno de Milei no siguió los pasos necesarios para facilitar las auditorías correspondientes en las universidades, dejando en evidencia que la falta de control no proviene de las instituciones educativas, sino de la inacción del Ejecutivo.
4. «El sistema educativo es un obstáculo para el progreso social»
El presidente Milei ha manifestado que el sistema educativo, especialmente las universidades, ya no son un motor de movilidad social, sino un freno para el progreso de las clases más bajas. Sin embargo, los datos demuestran lo contrario. De acuerdo con un informe del Ministerio de Educación, el 47,8% de los estudiantes universitarios en 2022 eran la primera generación de sus familias en acceder a estudios superiores, lo que demuestra que la universidad pública sigue siendo una herramienta clave de ascenso social para millones de argentinos.
Además, estudios del INDEC sobre el trabajo informal revelan que a mayor nivel educativo, menores son las probabilidades de caer en el empleo precario. Mientras que el 54% de los trabajadores sin estudios secundarios completos están en la informalidad, solo un 15% de los universitarios se encuentra en esa situación. Esto refuerza el hecho de que la educación sigue siendo fundamental para mejorar la calidad de vida y las oportunidades laborales.
Las declaraciones de Javier Milei no solo intentan desacreditar a las universidades públicas, sino que también demuestran un patrón de desinformación. Desde tergiversar el gasto público hasta falsear datos históricos, Milei ha utilizado estas mentiras para construir un relato que justifique su visión de país. Sin embargo, los hechos muestran que la educación pública en Argentina sigue siendo un pilar esencial para la movilidad social y el progreso económico de sus ciudadanos