Las universidades públicas argentinas se encuentran en el centro de una oleada de protestas que se ha intensificado en los últimos días. Estudiantes y docentes han tomado las facultades y rectorados de diversas instituciones a lo largo del país, como respuesta a los recortes en el presupuesto educativo y al veto presidencial a la ley de Financiamiento Universitario. Este jueves 17 de octubre está convocado un paro nacional universitario que promete ser masivo.
El detonante de estas manifestaciones fue la reciente decisión del presidente Javier Milei de vetar una ley que otorgaría mayor financiamiento a las universidades públicas. El apoyo de diputados de distintos sectores políticos permitió blindar el veto, lo que provocó una reacción inmediata de parte de la comunidad universitaria.
Las protestas se han extendido a facultades de instituciones como la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y la Universidad Nacional del Comahue (UNComa), entre muchas otras. Las tomas no solo se limitan a ocupar los edificios, sino que también incluyen la realización de clases públicas en espacios abiertos y la organización de marchas de antorchas para visibilizar el conflicto.
La situación ha alcanzado niveles de tensión importantes, sobre todo en universidades como la de Quilmes, donde un grupo de libertarios intentó interrumpir una asamblea estudiantil lanzando gas pimienta. Pese a estos incidentes, las protestas continúan en aumento, y la participación de estudiantes y docentes se mantiene firme.
Uno de los reclamos más sentidos es el ajuste presupuestario que el proyecto de Presupuesto 2025 propone para las universidades públicas. Además, las provocadoras declaraciones del presidente, que tildó de «delincuentes» a los directivos de las universidades y cuestionó la gratuidad del sistema educativo, no hicieron más que alimentar la indignación. Según datos oficiales, más del 45% de los estudiantes universitarios se encuentra bajo la línea de pobreza, lo que desmiente las afirmaciones presidenciales sobre el supuesto subsidio de los pobres a los ricos.
En distintas universidades del país, como la Universidad Nacional de Luján (UNLu) y la Universidad Nacional de Rosario, los estudiantes están tomando decisiones en asambleas interclaustros para planificar sus próximas acciones. Mientras tanto, en la UBA, facultades como Derecho, Exactas, Psicología y Sociales, entre otras, ya se encuentran ocupadas y en plena actividad de protesta.
El paro nacional convocado por los gremios docentes y no docentes promete ser uno de los momentos más significativos de esta semana de lucha. Además, las organizaciones estudiantiles ya se han reunido con el Consejo Interuniversitario Nacional para acordar un marco de acción en común. Todo indica que el conflicto continuará escalando si no se llega a una respuesta por parte del gobierno.