La comunidad científica argentina ha manifestado su indignación tras las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien en un foro de la ultraderecha en el Centro Cultural Kirchner, se refirió a los investigadores de manera despectiva. Según Milei, si los científicos consideran que su trabajo es valioso, deberían “salir al mercado” y demostrar su utilidad, en lugar de depender del Estado. Estas palabras han generado una fuerte reacción entre académicos y profesionales del sector.
El biólogo molecular Alberto Kornblihtt destacó que el presupuesto enviado por el Gobierno no solo recorta un 30 por ciento el financiamiento destinado a la Ciencia, sino que también incumple la Ley de Financiamiento de Ciencia y Técnica, aprobada por consenso en el Congreso hace dos años. Kornblihtt advirtió que las partidas destinadas a las universidades han disminuido en un 32 por ciento, lo que pone en riesgo la viabilidad del sistema científico estatal.
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn) ha expresado su preocupación por las consecuencias del ajuste presupuestario y la difusión de informaciones descalificatorias sobre la labor científica. En este sentido, Víctor Ramos, secretario general de la Academia, señaló que estas acciones están contribuyendo a la emigración de científicos, lo que podría afectar gravemente el futuro del país.
La falta de inversión en el sistema científico se traduce en la paralización de investigaciones y en la disminución del valor real de los salarios, que han caído entre un 25 y un 50 por ciento en el último año. Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, expresó su preocupación por el impacto de este desfinanciamiento, advirtiendo que la situación se ha vuelto insostenible.
Las declaraciones de Milei y las medidas de su Gobierno han generado un clima de incertidumbre en la comunidad científica, que teme por el futuro de la investigación y el desarrollo en Argentina.