Este sábado, miles de peregrinos se congregaron en la 50ª Peregrinación a Luján, un evento que simboliza la búsqueda de consuelo y esperanza en medio de la crisis económica y social que atraviesa Argentina. Desde el santuario de San Cayetano, los fieles se dirigieron a la basílica bonaerense llevando consigo sus agradecimientos y súplicas, resaltando que la fe es su principal sostén en tiempos de adversidad.
Un hombre, que se unió a la caminata, compartió su historia sobre la lucha diaria por sobrevivir: “Vengo a pedir por la salud de todos los enfermos, especialmente por mis familiares y que cambie un poco el tema del país, porque el sueldo que tengas no te alcanza para nada”. Con la emoción a flor de piel, señaló que “no hay plata que alcance para pagar la olla” y que ha sido complicado disfrutar de los pequeños placeres, como compartir un asado.
También se escucharon las voces de quienes caminan por motivos específicos. Una enfermera, madre de cinco hijos, explicó su motivación: “Camino para pedir por salud, trabajo, que no haya más hambre y que no se cierre el Hospital Bonaparte”, aludiendo a la reciente clausura de esta institución de salud. Su testimonio refleja la lucha diaria para cubrir las necesidades básicas: “El sueldo no te dura ni dos días. Hago malabares para llegar, especialmente porque tres de mis hijos tienen discapacidad. La fe es lo único que nos mantiene en pie”.
Finalmente, una jubilada, visiblemente conmovida, relató: “Vine a pedir por la Argentina, por lo único que pido. Lo que estamos pasando es terrible, nunca lo viví. Somos una generación que ha pasado por mucho, pero esto ya te supera”. En su testimonio, mostró una profunda preocupación por la situación del país, expresando que “cada vez que veo la miseria a la que hemos llegado, lloro”.