A sus 25 años y en pleno tercer año de la carrera de derecho, Franco Berlín ha pasado de ser el conductor designado de Patricia Bullrich a liderar la seguridad en los estadios del país. Sin embargo, su ascenso ha levantado preguntas sobre la meritocracia y la experiencia en el ámbito.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha apostado por Berlín, a pesar de admitir él mismo su escasa experiencia en eventos deportivos y su temor a los «trapitos» en las canchas. Berlín, en una curiosa analogía, se comparó con Lionel Scaloni, señalando que al igual que la ministra sabía cómo trabajaba el entrenador, ella también conocía su forma de desempeñarse.
La designación de Berlín como Director de Seguridad en Eventos Deportivos ha sido realizada por el Gobierno de Javier Milei, representando una elección peculiar teniendo en cuenta que había candidatos con más experiencia en la lucha contra barrabravas. La conexión entre Bullrich y Berlín se estableció durante la campaña presidencial, donde pasó de ser chofer a desempeñar roles en Logística y Seguridad.
En una entrevista con un reconocido medio de comunicación, Berlín expresó su deseo de «cambiar el modelo de hincha-barra y transformar el fútbol en un espacio seguro».
Cuestionado sobre su postura frente a los barrabravas, Berlín aseguró que no planea mantener contacto con ellos.
Berlín también anunció la colaboración con el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales para incorporar a la base de datos de Tribuna Segura los 70 mil prófugos con pedido de captura activo en Argentina, con el objetivo de evitar su ingreso a los estadios.
Las decisiones detrás de la designación de Berlín generan interrogantes sobre la meritocracia y la idoneidad en un cargo de tanta responsabilidad. La falta de experiencia y la conexión personal parecen ser elementos que no han pasado desapercibidos en esta controvertida elección.