En una conferencia de prensa marcada por un llamativo despliegue mediático, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, informó sobre la detención de tres extranjeros bajo sospecha de planear un atentado en Argentina. Sin embargo, diversos elementos generan interrogantes y destacan la falta de claridad en la presentación de los hechos.
Según fuentes judiciales, la premisa de que estos individuos estaban tramando un atentado aún carece de fundamentos sólidos, y no hay evidencia de una amenaza inminente. La investigación se habría iniciado a partir de listados de personas sospechosas proporcionados principalmente por el FBI y la CIA, donde un ciudadano de origen sirio-libanés fue identificado.
Uno de los detenidos estaba a punto de recibir una encomienda desde Yemen, vinculado a los Hutíes, supuestos aliados de Hezbollah, Hamas e Irán. Aunque la encomienda no llegó al país, no se encontraron indicios de armas o explosivos en ella. Sorprendentemente, ninguno de los detenidos aceptó declarar ante la jueza federal María Servini.
El momento actual, con la comunidad judía argentina como posible blanco, se presenta tenso. Factores como el alineamiento del presidente Javier Milei con Israel, la reciente eliminación del número 2 de Hamas por parte de Israel, y la presencia de deportistas israelíes en las Macabeadas Panamericanas en Buenos Aires, han contribuido a la alerta de seguridad.
En cuanto a la investigación, Bullrich destacó que la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria llevaron a cabo la operación, basándose en información de inteligencia proporcionada por Estados Unidos e Israel. Sin embargo, no se emitió ningún pedido formal de captura internacional, y la identidad real de los detenidos está siendo verificada, dado que uno de ellos habría ingresado previamente al país con otro pasaporte.
La inusual elección de ingresar al país por el principal aeropuerto, Ezeiza, en lugar de por pasos fronterizos terrestres, y la mención de una encomienda desde Yemen, plantean interrogantes sobre la veracidad de la amenaza. Además, la ausencia de menciones a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), encargada de la prevención de ataques terroristas, levanta sospechas sobre su posible desmantelamiento en esta materia.