El exdiputado nacional y el ensayista Luis Gotte presentan en su libro «Junín, Capital de los Bonaerenses» una iniciativa de reorganización territorial y descentralización. Plantean mudar la sede administrativa de La Plata a Junín para llevar el gobierno al corazón productivo, con un eje estratégico junto a Tandil y Bahía Blanca y un fuerte impacto positivo para las ciudades intermedias como Bolívar.
Reorganizar la provincia de Buenos Aires, marcada por las desigualdades entre sus regiones y una fuerte concentración política, económica y administrativa alrededor del Área Metropolitana que reúne el 67% de la población, es un debate que siempre está en escena.
En ese marco, el exdiputado nacional Miguel Saredi y el ensayista Luis Gotte detallan en el libro «Junín, Capital de los Bonaerenses», publicado por Editorial Dunkel, una propuesta concreta: trasladar la capital provincial desde La Plata hacia Junín.
La iniciativa busca darle mayor peso al interior en la estructura de decisiones y avanzar en una profunda transformación de la provincia.
«El traslado de la capital administrativa a Junín genera debate, ruido. Pero hay una cuestión de fondo más profunda, que es la necesidad de pensar la patria bonaerense y qué provincia queremos para las próximas décadas», explica Saredi en diálogo con LA MAÑANA. «Buenos Aires necesita recuperar equilibrio territorial. Ser una provincia organizada, federal, municipalista. Con esta idea buscamos poner el gobierno donde está la producción».
Según el libro, la actual organización territorial no logra resolver el desequilibrio estructural entre el AMBA y el interior, con La Plata concentrando la sede de los tres poderes provinciales.
La propuesta plantea un nuevo eje estratégico integrado por Junín, Tandil y Bahía Blanca, asignando y potenciando diferentes funciones en cada región. «Junín tiene centralidad geográfica, porque está en el corazón de la Pampa Húmeda, porque es mudar el gobierno al corazón de la producción agropecuaria y de la bioeconomía del país, porque es un nodo interoceánico. La ruta nacional 7, es articuladora del corredor bioceánico Atlántico-Pacífico», señala Saredi.

En ese esquema, Tandil se proyecta como un polo vinculado al conocimiento, la ciencia y la tecnología, mientras que Bahía Blanca representa una plataforma estratégica por su puerto, la energía y su vinculación con el desarrollo del sur provincial. «Entendemos que este cambio cultural y político enfrenta resistencias. Pero necesitamos una descentralización para fortalecer la producción con valor agregado en origen y un cambio en la densidad demográfica».
El beneficio directo para Bolívar
El partido de Bolívar, a tan solo 200 kilómetros de Junín, sería uno de los distritos beneficiados por un cambio de la capital. «El traslado obligaría a los futuros gobiernos a invertir en rutas. Cada municipio debe transformarse en un centro regional de servicios, educación técnica y agroindustria», afirma el autor.
Bolívar está conectado estratégicamente por la ruta 226 que une la ciudad hacia el sudeste con Olavarría, Azul, Tandil y Mar del Plata, y hacia el noroeste con Pehuajó y General Villegas, la ruta 205 y la provincial 65 que atraviesa el partido conectándola en sentido transversal hacia Daireaux y Guaminí, así como hacia 9 de Julio. «Esto convierte a Bolívar en una de las ‘ciudades intermedias’ fundamentales por su conectividad para el clúster de esta región», reconoce.
La propuesta también pone en valor el ferrocarril como columna estructural. «Debemos detener el flujo migratorio hacia el AMBA y reconstruir un equilibrio demográfico sostenible. Y el ferrocarril es la columna estructural y un instrumento clave para la reconexión y el repoblamiento del oeste provincial. Su recuperación y modernización permitirían articular un corredor ferroviario mixto, de pasajeros y de carga», destaca Saredi, en referencia al tren sin servicio en la mayoría de las localidades de la región desde hace tiempo.
«Municipios como Bolívar generan recursos que engrosan las arcas nacionales con su producción y flujos económicos. Y es clave que esto vuelva a estas comunidades», concluye.
Finalmente, el proyecto también repensa el futuro de La Plata: como importante polo educativo-cultural de la provincia, puede volver a recrearse y potenciarse si se le saca toda la carga que se ha quedado alrededor, como capital burocratizada y conurbanizada.