Brandsen despide al Monasterio del Carmelo: la Santa Sede ordenó su cierre y el traslado de las carmelitas a Capital Federal

Con más de 40 años de presencia contemplativa en la Diócesis de Chascomús, la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús no alcanzó el mínimo de integrantes que exige la normativa vaticana. Las tres religiosas que permanecen continuarán su vocación en CABA.

Tras más de cuatro décadas de oración y vida contemplativa en Brandsen, el Carmelo del Sagrado Corazón de Jesús cierra un ciclo histórico. La Santa Sede dispuso la supresión del monasterio y el traslado de las tres hermanas que aún integraban la comunidad hacia el Monasterio San José, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La determinación, que ya circulaba como un rumor en la ciudad, fue oficializada este lunes por el obispo de la Diócesis de Chascomús, Monseñor Juan Ignacio Liébana, a través de un comunicado fechado el 19 de octubre.

El fundamento de la medida es canónico. Según explicó el prelado, la instrucción vaticana Cor Orans -que reglamenta la constitución apostólica Vultum Dei quaerere promulgada por el Papa Francisco en 2016 para ordenar la vida contemplativa femenina- establece un piso de seis religiosas profesas para garantizar la autonomía y viabilidad de un monasterio de clausura. En Brandsen, la comunidad se había reducido a tres integrantes.

Durante el último tiempo, la Diócesis había gestionado una prórroga excepcional ante Roma con la esperanza de revertir la situación y sumar nuevas vocaciones, pero esa alternativa no se concretó.

«Fue parte de un proceso natural», definió Liébana al referirse al desenlace, al tiempo que remarcó que la autorización para continuar había sido de carácter provisorio hasta recibir la definición final desde el Vaticano.

Lejos de significar el fin de su camino religioso, las carmelitas continuarán su misión en Buenos Aires. El obispo reconoció, sin embargo, que la noticia genera un profundo pesar tanto en las religiosas, que no desean dejar la ciudad, como en la propia comunidad diocesana.

El vínculo con Brandsen es de larga data. El proyecto del monasterio comenzó a gestarse en 1980 y se concretó con su inauguración el 21 de marzo de 1985. Son 40 años de presencia silenciosa, de acompañamiento espiritual y de oración por la comunidad.

En la actualidad, el traspaso se lleva adelante de forma paulatina y acompañada. Las hermanas de Brandsen viajan periódicamente para convivir con la comunidad que las acogerá, mientras que religiosas del monasterio porteño también llegan a la localidad para facilitar la integración y hacer menos doloroso el desarraigo.

El movimiento implica además un cambio institucional. Al instalarse en la Capital Federal, las tres carmelitas dejarán de depender de la Diócesis de Chascomús para quedar bajo la órbita de la Arquidiócesis de Buenos Aires.

En su mensaje a los fieles, Liébana agradeció el testimonio brindado por la comunidad a lo largo de estos 40 años y destacó la entrega silenciosa y la oración constante que caracterizó al Carmelo local. Con esta decisión, se cierra una etapa emblemática para la vida religiosa de Brandsen.

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