Berazategui: la autopsia de Nerea Pereira reveló que fue asesinada a golpes y la causa se investiga como homicidio agravado

El informe forense de la nena de 11 años hallada sin vida el 30 de septiembre descartó por completo el suicidio. Detectaron la ruptura de su aorta y hemorragias internas incompatibles con una autolesión. Hay tres familiares detenidos.

Un giro radical tomó la investigación por la muerte de Nerea Geraldine Pereira, la niña de 11 años encontrada sin vida en su vivienda de Berazategui. Lo que había sido presentado por su entorno como un suicidio fue desmentido por la autopsia, que confirmó que la menor murió como consecuencia de una agresión extrema.

El estudio forense, conocido este miércoles 8 de octubre, se transformó en la prueba clave del expediente a cargo de la fiscal Gabriela Mateos, titular de la UFI N°3 de Berazategui. Según trascendió, los peritos describieron un cuadro de politraumatismos por golpes contundentes y de alta energía, con epicentro en la zona del tórax.

El dato más contundente es la ruptura traumática de la aorta torácica, la principal arteria del organismo. Se trata de una lesión gravísima que solo se produce ante un impacto de enorme violencia. A esa herida se sumaron contusiones en ambos pulmones y un cuadro hemorrágico interno masivo: hemotórax bilateral, hemomediastino y hemopericardio, es decir, acumulación de sangre alrededor de los pulmones, en el centro del pecho y en la membrana que recubre el corazón. El informe consignó como mecanismo final un paro cardíaco secundario a un shock hipovolémico.

Para los especialistas, ese conjunto de lesiones resulta imposible de explicar desde la hipótesis inicial. Por eso la Justicia descartó la versión del ahorcamiento autoinfligido y reorientó la causa hacia un homicidio.

La menor había sido encontrada en posición fetal dentro del baño, con una soga en el cuello. Fue su abuela materna quien dio aviso al 911 y sostuvo en un primer momento que se había quitado la vida. Ahora los investigadores analizan si la escena fue montada para encubrir el crimen, una de las líneas centrales del expediente.

A partir de esos resultados, fueron detenidos tres integrantes del círculo familiar que convivían con la víctima: su madre, Rocío Aldana Pereira, de 28 años; su abuela, Mónica Villalba, de 53; y su tío materno, Carlos Ezequiel Pereira, de 25. Los tres fueron imputados por homicidio agravado por alevosía, figura que prevé prisión perpetua, y se negaron a declarar.

Un cuarto familiar, otro tío identificado como Enzo Pereira que intentó reanimarla con maniobras de RCP al momento del hallazgo, también había sido demorado pero recuperó la libertad por falta de pruebas en su contra.

El informe forense abrió además otras dos líneas de investigación. Por un lado, los peritos detectaron indicios de lesiones antiguas compatibles con maltratos reiterados y signos que podrían corresponder a un abuso de larga data, que aún están bajo estudios específicos y sin vinculación directa establecida con la muerte. Por otro, la fiscalía deberá establecer cuánto tiempo sobrevivió Nerea tras los golpes, ya que de comprobarse una demora en pedir auxilio podría sumarse la figura de abandono de persona.

En las últimas horas surgió también una hipótesis adicional que los investigadores buscan corroborar o descartar: la posible vinculación del hecho con prácticas vinculadas a la religión Umbanda, a partir de testimonios que refieren a ceremonias en el entorno familiar.

En ese contexto, la Justicia ordenó medidas de protección para los tres hermanos menores de Nerea, que estaban en la casa al momento del hecho y serán entrevistados bajo el protocolo de Cámara Gesell. También se puso bajo análisis la situación escolar de la niña, que si bien estaba matriculada no asistía con regularidad a clases.

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