A pesar de las tormentas que azotaron al AMBA desde la madrugada, miles de fieles emprendieron los 60 kilómetros a pie hacia la Basílica. Emoción, promesas y un operativo especial en una edición marcada por la previa de la visita del Papa León XIV.
Una marea de pilotos, paraguas y banderas argentinas volvió a tomar las calles del oeste bonaerense. Este sábado 3 de octubre comenzó oficialmente la 52ª Peregrinación Juvenil a Pie a Luján, una de las manifestaciones de fe más grandes del país, que se desarrolla durante este sábado y domingo bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”.
El clima adverso no detuvo la devoción. Desde la medianoche, y pese a las tormentas que afectaron al Área Metropolitana de Buenos Aires, miles de peregrinos iniciaron la marcha desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers. La salida oficial de la imagen cabecera de la Virgen estaba prevista para las 10 de la mañana desde el barrio porteño de Liniers, aunque muchos grupos habían emprendido el camino horas antes.
El recorrido tradicional de 60 kilómetros que separa Liniers de la Basílica de Luján volvió a convertirse en escenario de historias personales. La organización informó que se espera alrededor de un millón de personas. Algunos caminan para dar gracias, otros para cumplir una promesa, pedir por trabajo, por salud o acompañar a un familiar.
A lo largo de la traza se desplegó un amplio operativo de asistencia, con puestos de hidratación, atención sanitaria y acompañamiento. La imagen se repite en cada kilómetro: jóvenes que alientan a desconocidos, familias enteras avanzando juntas, adultos mayores que no se rinden y voluntarios que ofrecen agua y palabras de aliento.
Esta edición tiene un condimento especial. La caminata se realiza casi un mes antes de la llegada del papa León XIV a la Argentina, en un periplo que incluirá Buenos Aires, Córdoba y precisamente Luján, lo que sumó mayor expectativa entre los fieles.
La lluvia moja la ropa, pero no frena la convicción de llegar a los pies de la Virgen.