Dorada vuelve a quedar al borde del cierre y crece la preocupación por los puestos de trabajo en Llavallol

El Grupo Beltrán anunció que la planta de Llavallol dejaría de funcionar el 30 de septiembre. El sindicato aceitero reclama una intervención urgente de la Provincia y advierte por el impacto que la medida tendría sobre trabajadores, familias y la actividad económica local.

La planta de Dorada S.A., ex Flora Dánica, vuelve a quedar en el centro de un conflicto laboral en Llavallol. El Grupo Beltrán, propietario del establecimiento ubicado en el partido de Lomas de Zamora, comunicó el cierre de la fábrica para el próximo 30 de septiembre, una decisión que encendió nuevamente la alarma entre los trabajadores y el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA).

La situación tomó estado público en las últimas horas y el gremio ya presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, además de solicitar una audiencia con la empresa. El objetivo declarado por los trabajadores es abrir una instancia de negociación que permita analizar alternativas antes de que el cierre se concrete.

Otra vez, la planta en el centro de la incertidumbre

El anuncio adquiere especial relevancia porque no se trata de una situación inédita para la fábrica. La planta ya había atravesado un cierre a fines de 2024 y posteriormente retomó sus actividades en 2025, después de negociaciones en las que intervino el Gobierno bonaerense.

Ahora, menos de dos años después, vuelve a aparecer la amenaza de una interrupción definitiva de la producción. El antecedente alimenta la preocupación sindical y pone nuevamente bajo discusión qué alternativas existen para sostener una planta industrial que genera empleo directo e indirecto en Llavallol.

Según la información difundida por el gremio y distintos medios especializados, el impacto podría alcanzar a unas 200 personas entre trabajadores directos, personal fuera de convenio y empleados vinculados a tareas tercerizadas.

El reclamo apunta ahora al Gobierno bonaerense

Frente al anuncio empresario, el SOEIA decidió trasladar el reclamo a la administración provincial. El sindicato solicitó una audiencia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, a cargo de Walter Correa, para discutir el futuro de la planta y buscar mecanismos que permitan evitar la pérdida de puestos laborales.

El planteo sindical coloca nuevamente a la Provincia frente a un conflicto industrial en el conurbano. La intervención oficial ya había sido parte de las gestiones realizadas durante el proceso anterior que permitió la reapertura de la fábrica.

En ese contexto, el nuevo anuncio obliga a revisar qué ocurrió durante el período posterior a la reapertura y cuáles son las condiciones que llevaron nuevamente a la empresa a plantear el cese de actividades.

El argumento empresario y la respuesta de los trabajadores

Desde el sector gremial cuestionaron que el costo de la situación recaiga nuevamente sobre los trabajadores y señalaron factores vinculados con el nivel de consumo y con el funcionamiento de la empresa.

El sindicato sostiene que la defensa de los empleos constituye el eje central del conflicto y anticipó que continuará realizando gestiones para impedir que el cierre derive en una nueva pérdida de fuentes laborales.

La discusión excede así las puertas de la fábrica. En una localidad industrial como Llavallol, el cierre de una planta de estas características puede repercutir sobre proveedores, contratistas, comercios y otras actividades vinculadas directa o indirectamente con el establecimiento.

Un nuevo frente laboral para la Provincia

El caso de Dorada se suma a otros conflictos laborales que atraviesan actualmente al territorio bonaerense. La situación de la ex Dánica vuelve a colocar sobre la mesa el debate acerca de la continuidad de establecimientos industriales, la preservación del empleo y la capacidad de los gobiernos para intervenir cuando una empresa anuncia el cese de actividades.

Por ahora, la fecha comunicada por el Grupo Beltrán continúa siendo el 30 de septiembre. El sindicato busca que antes de ese día se concrete una instancia formal de negociación con la empresa y las autoridades provinciales.

El futuro de la planta de Llavallol dependerá, en las próximas jornadas, de esas conversaciones y de las alternativas que puedan surgir para evitar que el anuncio de cierre termine transformándose en una nueva pérdida de puestos de trabajo en el sur del conurbano bonaerense.

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