Avellaneda profundizó la interna del peronismo: el MDF acelera su armado y desafía el esquema de La Cámpora

El plenario encabezado por Axel Kicillof en Villa Domínico expuso la disputa por el liderazgo del peronismo rumbo a 2027. El Movimiento Derecho al Futuro busca ampliar su estructura fuera de la provincia y anticipó que tendrá candidatos propios para competir en internas.

El multitudinario plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) realizado en Villa Domínico dejó una consecuencia política concreta: el espacio que conduce Axel Kicillof pretende dejar de ser exclusivamente bonaerense y avanzar con una estructura propia de alcance nacional. El anuncio realizado este lunes por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, confirmó que habrá nuevas actividades en distintas provincias y que el sector trabaja con la perspectiva de presentar candidatos propios en las próximas internas.

El encuentro del sábado 19 de septiembre, realizado en la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico, en Avellaneda, reunió a dirigentes, militantes y representantes de distintas provincias. La organización informó una concurrencia superior a las 30 mil personas, mientras que otras coberturas periodísticas difundieron estimaciones diferentes. La jornada incluyó diez mesas temáticas y terminó con el discurso de Kicillof.

Más allá de la convocatoria, el dato político central está en la interna que atraviesa al peronismo. El gobernador utilizó el escenario de Avellaneda para reivindicar una construcción política que, según sus propias definiciones, debería desarrollarse desde los territorios y sin depender de acuerdos cerrados entre dirigentes. También cuestionó una conducción partidaria que calificó como realizada “a control remoto”, en una referencia que fue interpretada por distintos medios como un mensaje dirigido al sector alineado con Cristina Kirchner y La Cámpora.

La respuesta del sector cristinista tampoco tardó en aparecer. Dirigentes vinculados a Cristina Kirchner cuestionaron el acto de Villa Domínico y pusieron el foco, entre otros aspectos, en la ausencia de gobernadores y en el alcance real de la convocatoria nacional que busca construir el MDF. De esta manera, el escenario dejó expuestas dos estrategias dentro del mismo espacio político: por un lado, el armado que impulsa Kicillof; por el otro, el sector identificado con Cristina Kirchner y La Cámpora.

El MDF quiere jugar con candidatos propios

La definición de Carlos Bianco durante la conferencia de prensa del lunes agregó un elemento que modifica el escenario interno. El funcionario confirmó que el espacio continuará organizando actividades federales y que, después del encuentro de Avellaneda, se buscará profundizar la presencia en otras provincias. La intención es transformar la estructura construida en territorio bonaerense en una organización con presencia nacional.

Bianco también sostuvo que los distintos sectores del peronismo tienen derecho a desarrollar sus propios caminos políticos. Esa definición adquiere particular importancia frente a la discusión por las candidaturas de 2027 y a la posibilidad de que las diferencias internas terminen resolviéndose mediante una competencia electoral dentro del propio espacio.

El movimiento de Kicillof no aparece aislado. Durante los últimos meses, el MDF realizó plenarios seccionales y actividades territoriales destinadas a ampliar su estructura. El objetivo declarado es sumar dirigentes, organizaciones sindicales, movimientos sociales y referentes de diferentes provincias alrededor de una propuesta que tenga al gobernador bonaerense como uno de sus principales referentes.

Una disputa que ya excede a Buenos Aires

El acto de Avellaneda también mostró que la discusión dejó de limitarse a una diferencia entre dirigentes bonaerenses. La disputa involucra la conducción del peronismo y la definición de quiénes tendrán capacidad para construir una alternativa política de cara a 2027.

En ese escenario, La Cámpora conserva un papel relevante dentro del kirchnerismo y mantiene su alineamiento con Cristina Kirchner, mientras que el MDF intenta consolidar una identidad política propia alrededor de Kicillof. Las diferencias ya tuvieron expresiones concretas en distintos ámbitos territoriales. En julio, por ejemplo, una elección sindical en La Matanza enfrentó a una lista respaldada por dirigentes cercanos al kirchnerismo con otra vinculada al MDF.

La tensión, por lo tanto, no se limita a declaraciones públicas. También se expresa en la construcción territorial, en los sindicatos, en los municipios y en la búsqueda de dirigentes que puedan integrar los distintos armados.

El desafío para ambos sectores será resolver cómo se procesa esa competencia sin fragmentar todavía más al peronismo. Mientras el kirchnerismo conserva su estructura y referencias históricas, Kicillof busca demostrar que puede construir un espacio con autonomía y capacidad de expansión nacional.

El dato que deja Avellaneda

El plenario de Villa Domínico no fue solamente un acto de movilización. Funcionó como una demostración del volumen que el MDF pretende alcanzar y, sobre todo, como el punto de partida de una nueva etapa de construcción política.

La confirmación de futuras actividades federales y de la posibilidad de presentar candidatos propios anticipa que la discusión interna continuará durante los próximos meses. La eventual realización de internas será, en ese contexto, una instancia determinante para ordenar las distintas aspiraciones dentro del peronismo.

Por ahora, Avellaneda dejó una fotografía clara: Kicillof busca ampliar su espacio y disputar liderazgo con una estructura propia, mientras el sector identificado con Cristina Kirchner y La Cámpora sostiene otra mirada sobre la conducción y el futuro del movimiento. La interna, lejos de cerrarse, sumó un nuevo capítulo y comenzó a proyectarse más allá de la provincia de Buenos Aires.

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