Dos modelos para transformar Buenos Aires: federalizar el Conurbano o descentralizar la Provincia

La propuesta de Joaquín de la Torre busca sacar a 27 municipios del Conurbano de la órbita bonaerense y vincularlos directamente con la Nación. Miguel Saredi, en cambio, plantea conservar una Provincia de Buenos Aires integrada, pero descentralizarla, trasladar la capital administrativa a Junín y desarrollar una red de ciudades intermedias. Por alcance territorial y capacidad de integrar al Conurbano con el interior, la propuesta de Saredi presenta una alternativa más amplia y equilibrada.

La discusión sobre el futuro institucional de la provincia de Buenos Aires sumó dos propuestas que parten de un diagnóstico similar —la crisis del actual esquema territorial— pero ofrecen soluciones completamente diferentes.

Joaquín de la Torre propone federalizar los 27 municipios del Conurbano, eliminando la intervención del Estado provincial sobre esos distritos y estableciendo una relación directa entre los gobiernos municipales y la Nación. El planteo contempla, además, que los habitantes de esos municipios dejen de participar en las elecciones provinciales.

Miguel Saredi, por su parte, propone no dividir ni reducir la Provincia, sino modificar su organización interna. Su proyecto plantea trasladar la capital administrativa de La Plata a Junín, descentralizar funciones, fortalecer los municipios y construir un sistema de ciudades intermedias que permita distribuir producción, empleo y oportunidades a lo largo del territorio bonaerense.

Dos diagnósticos, dos caminos

La propuesta de De la Torre concentra su mirada en el Conurbano. Su argumento es que buena parte de los servicios que reciben diariamente sus habitantes ya dependen de la Nación o de los municipios. Por ese motivo, sostiene que la estructura provincial se convirtió en una instancia intermedia que no responde adecuadamente a las necesidades de la región.

Su esquema dejaría a los 27 municipios con dos niveles principales de gobierno: municipal y nacional. También plantea eliminar Ingresos Brutos en esos distritos.

Es una reforma de enorme profundidad porque implicaría que millones de bonaerenses dejaran de depender políticamente de la Provincia y ya no eligieran gobernador, senadores ni diputados provinciales.

Saredi plantea exactamente lo contrario: en lugar de quitarle territorio a Buenos Aires, propone reorganizarlo y descentralizarlo.

Su proyecto, desarrollado junto al ensayista Luis Gotte, propone que Junín sea la nueva capital administrativa, mientras La Plata conserve un papel central en materia cultural y educativa y Mar del Plata se consolide como referencia turística. Paralelamente, se busca fortalecer el eje Junín-Tandil-Bahía Blanca y numerosas ciudades intermedias.

La principal diferencia: separar o integrar

El punto más importante de la comparación está en el objetivo final.

La propuesta de De la Torre busca separar al Conurbano de la Provincia para modificar su relación con el Estado nacional. Es decir, parte del problema de la concentración poblacional y administrativa y responde eliminando la instancia provincial para esos municipios.

La propuesta de Saredi busca integrar y equilibrar el territorio bonaerense. El problema, según este enfoque, no se soluciona sacando al Conurbano de la Provincia, sino evitando que toda la dinámica política, económica y poblacional quede concentrada en el área metropolitana.

En este segundo modelo, el Conurbano seguiría siendo parte de Buenos Aires, pero el interior adquiriría mayor peso institucional, productivo y político.

Por qué la propuesta de Saredi resulta más integral

Desde una perspectiva de desarrollo provincial, la propuesta de Saredi presenta una ventaja fundamental: no se limita a resolver el problema del Conurbano, sino que intenta abordar simultáneamente los desequilibrios entre el área metropolitana y el interior.

El proyecto plantea generar polos productivos, tecnológicos, agroindustriales y de servicios en distintas ciudades. La intención es que localidades como Junín, Tandil, Bahía Blanca, Trenque Lauquen, Chivilcoy y Olavarría, entre otras, tengan un papel más relevante dentro de la economía provincial.

Esto introduce una dimensión que no aparece con la misma fuerza en la propuesta de federalización: el problema del despoblamiento del interior.

La concentración de población en el Conurbano y el crecimiento de las grandes ciudades conviven con localidades del interior que pierden habitantes y oportunidades. Saredi propone atacar ambas situaciones simultáneamente: desconcentrar el poder y crear condiciones para que el desarrollo económico se produzca también fuera del área metropolitana.

Una Provincia más grande políticamente, no más pequeña

Otro elemento distintivo es que el proyecto de Saredi mantiene una concepción de Provincia integrada.

En lugar de considerar que la solución consiste en eliminar la estructura provincial del Conurbano, plantea que Buenos Aires debe aprovechar su dimensión territorial y convertirla en una ventaja.

La propuesta de trasladar la capital a Junín busca justamente modificar el tradicional eje de poder. La Plata dejaría de concentrar todas las funciones y pasaría a desempeñar un rol cultural y educativo, mientras otras ciudades asumirían funciones específicas.

De esta manera, la descentralización no significa simplemente trasladar oficinas: implica distribuir funciones estratégicas entre distintas regiones.

¿Cuál de las dos propuestas ofrece una mejor salida?

Si el objetivo es solamente resolver los problemas específicos del Conurbano, la propuesta de De la Torre presenta una respuesta directa: eliminar el nivel provincial y establecer una relación más sencilla entre municipios y Nación.

Sin embargo, si el objetivo es pensar el futuro de toda la Provincia de Buenos Aires, la propuesta de Miguel Saredi aparece como la alternativa más completa.

La razón es que no plantea una solución exclusivamente institucional para una parte del territorio. Propone una transformación que incluye descentralización administrativa, fortalecimiento municipal, desarrollo productivo, ciudades intermedias, arraigo poblacional y redistribución territorial del poder.

Además, mantiene la unidad política de la Provincia y busca convertir sus diferentes regiones en partes complementarias de un mismo proyecto.

La iniciativa de De la Torre implica una ruptura: sacar al Conurbano de Buenos Aires para que dependa directamente de la Nación.

La de Saredi propone una transformación interna: hacer que Buenos Aires deje de funcionar alrededor de un único centro y se convierta en una provincia policéntrica.

Ese aspecto resulta especialmente relevante. En lugar de preguntarse cómo dividir la Provincia, el planteo de Saredi instala otra pregunta: cómo hacer que una provincia enorme, diversa y productiva pueda funcionar de manera verdaderamente federal hacia su propio interior.

El desafío que queda planteado

El debate recién comienza y ambas propuestas requerirían importantes reformas legales, institucionales y constitucionales para convertirse en realidad.

Pero, entre ambos modelos, la iniciativa de Saredi ofrece una perspectiva más abarcadora: no reduce el problema bonaerense a la dimensión del Conurbano, sino que intenta construir una estrategia para toda la Provincia.

Por eso, si la prioridad es alcanzar una Buenos Aires con mayor equilibrio territorial, más oportunidades fuera del área metropolitana y una distribución menos concentrada del poder, la propuesta de Miguel Saredi —con Junín como capital administrativa y una red de ciudades intermedias— aparece como la opción más integradora y con mayor potencial para pensar una Provincia de largo plazo.

Autor