Dos frigoríficos de Cañuelas recibieron multas millonarias por infracciones ambientales en el arroyo Cebey

La Autoridad del Agua bonaerense aplicó cuatro sanciones que, en conjunto, superan los $21 millones. Las inspecciones detectaron falta de permisos, deficiencias en el tratamiento de efluentes, parámetros contaminantes por encima de los límites establecidos y dificultades para concretar controles oficiales.

Cañuelas | Ambiente e industria

La problemática ambiental que desde hace años atraviesa al arroyo Cebey volvió a quedar en el centro de la escena a partir de una serie de sanciones impuestas por la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires (ADA) a dos establecimientos frigoríficos ubicados en Cañuelas.

Las actuaciones administrativas se originaron en inspecciones realizadas entre 2023 y 2025, varias de ellas vinculadas con denuncias de vecinos por posibles vuelcos contaminantes. Como resultado, el organismo provincial resolvió aplicar cuatro multas que totalizan $21.067.045,78 a Cañuelas Carnes SRL y El Chillén, además de exigir medidas destinadas a regularizar las situaciones detectadas.

Cañuelas Carnes, con tres sanciones

La empresa Cañuelas Carnes SRL, dedicada a la actividad de matadero y frigorífico y ubicada en Jauretche 1395, concentró tres de las sanciones.

En una inspección realizada el 2 de octubre de 2023, los agentes de la Autoridad del Agua detectaron que el establecimiento no contaba con los permisos correspondientes para la explotación de agua ni para el vuelco de efluentes. También se verificó la ausencia de instrumentos destinados a medir el caudal extraído de los pozos.

El expediente mediante el cual la firma había iniciado años atrás el trámite para obtener autorización de vuelco había quedado archivado en 2019 por falta de impulso procesal. Frente a esta situación, en abril de 2026 se dispuso una primera sanción de $5.440.055,68, junto con una intimación para que la empresa regularizara su situación en un plazo de 30 días.

Una segunda inspección, realizada el 1 de julio de 2024, permitió constatar que persistían distintas irregularidades. Según las actuaciones administrativas, el sistema de tratamiento de efluentes presentaba deficiencias de mantenimiento y se observó la evacuación de líquidos residuales hacia el exterior.

Las muestras tomadas durante el operativo fueron posteriormente analizadas en laboratorio. Los resultados señalaron valores elevados en distintos indicadores de contaminación, entre ellos demanda biológica de oxígeno, nitrógeno amoniacal, fósforo total, sustancias asociadas a grasas y aceites y coliformes fecales.

Por esos hechos se estableció una segunda multa, de $6.681.812,08, y nuevamente se ordenó avanzar con la regularización del establecimiento.

Un nuevo conflicto durante las inspecciones

La tercera sanción tuvo como eje no ya las características del efluente, sino las dificultades que encontraron los inspectores para ingresar al establecimiento y realizar sus tareas de fiscalización.

Durante una visita del 20 de agosto de 2025, el personal de la Autoridad del Agua no pudo acceder a la planta. Una situación similar se produjo durante un nuevo intento de inspección el 24 de septiembre.

Las actuaciones también registraron que el establecimiento se encontraba alcanzado por una clausura de ACUMAR y que existían elementos vinculados con esa medida en el acceso al predio.

Para la autoridad provincial, impedir el ingreso de los inspectores constituyó una infracción a las facultades de fiscalización previstas por la normativa bonaerense. En consecuencia, en mayo de 2026 se estableció una tercera sanción de $7.978.073,94.

Además de la multa, se ordenó permitir el acceso de los funcionarios para realizar controles, recorrer las instalaciones, tomar nuevas muestras y verificar la eventual existencia de conductos que pudieran estar vinculados con vuelcos no autorizados.

El caso de El Chillén

El segundo establecimiento alcanzado por las medidas fue El Chillén, también localizado en Jauretche 1395 y dedicado a la actividad frigorífica.

La inspección se concretó el 1 de julio de 2024, en simultáneo con el operativo desarrollado en la planta vecina. Los agentes constataron que la empresa no contaba con permiso de vuelco vigente y que parte de la documentación presentada bajo otra denominación empresarial había quedado archivada años atrás.

Durante la inspección se detectó la evacuación de efluentes líquidos residuales y se tomó una muestra en el punto de salida del establecimiento.

Los análisis posteriores detectaron valores superiores a los parámetros permitidos en demanda biológica de oxígeno, demanda química de oxígeno, nitrógeno amoniacal y fósforo.

Los resultados fueron enviados mediante carta documento en mayo de 2025, aunque la notificación no pudo concretarse. Un segundo intento realizado meses después tuvo el mismo resultado.

Finalmente, en abril de 2026, la Autoridad del Agua determinó una multa de $967.104,08 para El Chillén por los vuelcos contaminantes constatados.

Una problemática que excede a las dos empresas

La situación del arroyo Cebey no constituye un episodio aislado. El curso de agua forma parte de la Cuenca Matanza-Riachuelo y desde hace años existen relevamientos que advierten sobre el impacto de diferentes actividades industriales y de los efluentes cloacales en su calidad.

Documentación oficial vinculada a estudios ambientales realizados en Cañuelas señala que, en sectores próximos a establecimientos industriales y a la planta de tratamiento de efluentes, la calidad del agua presentó períodos de deterioro. Un estudio ambiental provincial también identificó antecedentes de afectación del arroyo en zonas donde confluyen descargas provenientes de un frigorífico y de la planta depuradora.

A su vez, relevamientos de ACUMAR han identificado al Cebey como un curso de agua particularmente afectado. Informes y controles previos registraron diferentes fuentes potenciales de contaminación, entre ellas actividades industriales y el sistema de tratamiento cloacal.

El problema también generó reclamos sostenidos de vecinos de Cañuelas, especialmente en sectores próximos al arroyo, debido a la aparición de malos olores y cambios en el aspecto del agua. En distintos controles realizados durante los últimos años se analizaron posibles aportes provenientes de industrias frigoríficas y de instalaciones vinculadas al tratamiento de líquidos cloacales.

Control ambiental y regularización

Las nuevas sanciones vuelven a poner el foco en la necesidad de fortalecer los controles sobre las industrias que desarrollan actividades con potencial impacto sobre cursos de agua.

Para los organismos de fiscalización, la existencia de permisos vigentes, sistemas adecuados de tratamiento y monitoreos periódicos resulta fundamental para evitar que los residuos líquidos de los procesos productivos lleguen al ambiente sin el tratamiento correspondiente.

En el caso del arroyo Cebey, las actuaciones de los últimos años muestran que la problemática tiene múltiples componentes y que las condiciones del curso de agua dependen de distintas fuentes de aporte contaminante.

Las multas aplicadas a Cañuelas Carnes y El Chillén representan, en ese contexto, una nueva instancia administrativa dentro de un conflicto ambiental que lleva años de reclamos y controles. El desafío pendiente será determinar si las sanciones y las intimaciones de regularización se traducen en modificaciones concretas en el funcionamiento de los establecimientos y, fundamentalmente, en una mejora sostenida de la calidad ambiental del arroyo.

Autor