¿Puede Junín convertirse en la capital bonaerense? La propuesta que reabre el debate sobre la organización de la Provincia

Una propuesta impulsada por el periodista y escritor Luis Gotte, desarrollada junto al dirigente y abogado Miguel Saredi en un próximo libro, vuelve a instalar el debate sobre la descentralización del poder en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa plantea a Junín como una alternativa para repensar la organización política y administrativa del territorio bonaerense.

¿Es momento de repensar la capital bonaerense?

La discusión sobre la organización territorial de la provincia de Buenos Aires volvió a cobrar fuerza a partir de una propuesta presentada por el periodista y escritor Luis Gotte, quien junto al dirigente y abogado Miguel Saredi desarrolla esta idea en un libro de próxima publicación. Aunque no se trata de un proyecto legislativo ni de una iniciativa oficial, el planteo busca abrir el debate sobre la conveniencia de trasladar la capital provincial desde La Plata hacia Junín como parte de una reorganización institucional de largo plazo.

La propuesta se apoya en antecedentes históricos de la Argentina y en la necesidad de analizar nuevas formas de administración para el distrito más grande y poblado del país.

Una idea con antecedentes en la historia argentina

El traslado de capitales ha sido una alternativa considerada en distintos momentos de la historia nacional.

Uno de los antecedentes más recordados ocurrió durante el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse, cuando en 1972 el entonces interventor de Entre Ríos, Ricardo Favre, presentó una iniciativa para distribuir los tres poderes del Estado en diferentes ciudades: Paraná albergaría el Poder Ejecutivo, Santa Fe el Poder Legislativo y Córdoba el Poder Judicial.

Años más tarde, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, el Congreso sancionó la Ley 23.512, que establecía el traslado de la Capital Federal al complejo Viedma-Carmen de Patagones con el objetivo de impulsar el desarrollo patagónico y descentralizar el poder político. Si bien aquella norma nunca fue derogada, el proyecto jamás llegó a ejecutarse.

En el siglo XIX también fueron consideradas ciudades como Rosario, Bell Ville y Villa Nueva, mientras que posteriormente aparecieron otras alternativas como Río Cuarto y Río Tercero.

El debate también llegó a la provincia

La provincia de Buenos Aires tampoco estuvo ajena a este tipo de discusiones.

En diversas oportunidades surgieron proyectos destinados a dividir el territorio bonaerense para mejorar la administración de una jurisdicción que concentra cerca del 40% de la población argentina.

Entre las iniciativas más conocidas figura la impulsada por el exsenador Esteban Bullrich, quien propuso crear nuevas provincias con capitales en Bahía Blanca, Mar del Plata, San Nicolás y Luján, mientras que La Plata conservaría funciones sobre una provincia de menor extensión.

Aunque ninguna de esas propuestas prosperó, todas compartían un mismo objetivo: avanzar hacia una administración más equilibrada entre el Área Metropolitana y el interior.

El planteo de Luis Gotte y Miguel Saredi

En ese contexto se inscribe la propuesta elaborada por Luis Gotte junto a Miguel Saredi, quienes sostienen que la provincia de Buenos Aires enfrenta un desafío estructural derivado de su enorme dimensión territorial, su peso económico y la concentración política en torno al conurbano.

Según explican los autores, la provincia reúne cerca del 40% de la población argentina y genera alrededor del 36% del Producto Bruto Interno nacional, pero continúa exhibiendo fuertes desequilibrios entre el Área Metropolitana y el interior bonaerense.

Para ambos, resulta necesario pensar una nueva organización institucional que permita distribuir de manera más eficiente las decisiones políticas y promover un desarrollo territorial más armónico.

¿Por qué Junín?

Dentro de ese análisis, Gotte y Saredi consideran que Junín reúne condiciones estratégicas para transformarse en un nuevo centro político provincial.

Entre los fundamentos sobresalen su ubicación geográfica dentro del noroeste bonaerense, su conectividad ferroviaria y vial con Rosario, Córdoba, Santa Fe y otras regiones productivas, además de su perfil vinculado a la agroindustria, el cooperativismo, la actividad universitaria y la producción agropecuaria.

Según la propuesta, una capital ubicada en el interior contribuiría a descentralizar la toma de decisiones y a fortalecer el desarrollo de regiones que históricamente tuvieron menor participación en la planificación provincial.

Un cambio de paradigma

Los autores sostienen que la administración bonaerense se encuentra fuertemente condicionada por las necesidades inmediatas del Área Metropolitana, situación que dificulta proyectar políticas públicas de largo plazo para el conjunto del territorio.

En ese sentido, afirman que trasladar la capital no debería interpretarse únicamente como una mudanza administrativa, sino como un cambio de paradigma capaz de redefinir la geografía política de la provincia y promover una distribución más equilibrada del poder.

La comparación con experiencias internacionales, como la construcción de Brasilia en Brasil, y con el proyecto de Viedma impulsado durante la presidencia de Alfonsín, forma parte de los argumentos utilizados para sostener que las capitales también pueden convertirse en herramientas de planificación y desarrollo.

Un debate abierto

Por el momento, la propuesta presentada por Luis Gotte y Miguel Saredi no integra ninguna iniciativa parlamentaria y permanece como un aporte al debate público.

Sin embargo, vuelve a poner en discusión un tema que periódicamente reaparece en la agenda política: cómo organizar una provincia con enormes diferencias territoriales, económicas y demográficas.

Más allá de su viabilidad, el planteo invita a reflexionar sobre el futuro institucional de Buenos Aires y sobre la necesidad de encontrar mecanismos que favorezcan un desarrollo más equilibrado entre el conurbano y el interior provincial.

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