La reforma electoral impulsada por el Poder Ejecutivo continúa sin reunir los respaldos necesarios en el Congreso. La propuesta para eliminar las PASO y habilitar un esquema de listas colectoras genera resistencia incluso entre sectores dialoguistas, mientras el peronismo busca bloquear los cambios y preservar el actual calendario electoral.
La intención del Gobierno nacional de modificar de manera profunda el sistema electoral atraviesa un escenario complejo en el Congreso, donde los votos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) todavía no aparecen. Pese a las negociaciones que mantiene la Casa Rosada con distintos bloques políticos, el oficialismo continúa encontrando reparos tanto en la oposición como entre algunos de sus aliados legislativos.
Uno de los principales puntos de discusión gira en torno a la posibilidad de incorporar listas colectoras como alternativa para facilitar acuerdos electorales. La propuesta, impulsada por el Ejecutivo como una herramienta para sumar apoyos a la reforma, no logró convencer a una parte importante de los bloques dialoguistas, que consideran que el mecanismo puede generar mayor complejidad en el proceso electoral y modificar el espíritu de la Boleta Única de Papel.
Dentro del Senado, la situación aparece especialmente ajustada. Legisladores de la Unión Cívica Radical y otros espacios provinciales mantienen reservas respecto de la eliminación definitiva de las PASO y sostienen que las primarias continúan siendo un instrumento válido para ordenar la competencia interna de los partidos y las alianzas políticas. Esa postura dificulta que el oficialismo alcance las mayorías necesarias para aprobar la iniciativa.
El proyecto de reforma electoral presentado por el Ejecutivo incluye, además de la eliminación de las PASO, modificaciones en el régimen de financiamiento de los partidos políticos, nuevas exigencias para el reconocimiento de fuerzas políticas nacionales y cambios vinculados al funcionamiento de la Boleta Única de Papel. Según el Gobierno, estas medidas buscan reducir costos, simplificar el sistema y modernizar el proceso electoral.
Desde la oposición peronista, en tanto, el objetivo es impedir que prosperen las modificaciones impulsadas por el oficialismo. Dirigentes del espacio consideran que mantener las PASO resulta clave para evitar alteraciones en las reglas de juego de cara a las próximas elecciones y, al mismo tiempo, limitar eventuales estrategias de desdoblamiento o reconfiguración de alianzas mediante nuevos mecanismos electorales.
Mientras continúan las conversaciones políticas, el tratamiento legislativo permanece sin fecha definitiva. La falta de consensos obliga al Gobierno a seguir negociando con gobernadores y bloques dialoguistas para intentar reunir los apoyos necesarios. Sin esos acuerdos, la reforma electoral difícilmente pueda avanzar en el Congreso durante las próximas semanas.