El ministro de Gobierno bonaerense sostuvo que un eventual cambio de funcionarios en la administración nacional no tendría consecuencias para Buenos Aires si no viene acompañado por un giro en la política económica del Ejecutivo.
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, minimizó la posibilidad de que una eventual salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional pueda generar algún cambio para el distrito bonaerense. Según expresó, un reemplazo en la estructura del gabinete no tendría efectos concretos sobre la Provincia mientras no exista una modificación en las decisiones económicas que impulsa la Casa Rosada.
Durante una entrevista radial, el funcionario provincial afirmó que el impacto de un recambio de nombres sería prácticamente nulo para Buenos Aires. En ese sentido, explicó que la situación solo podría alterarse si el Gobierno nacional decidiera cambiar el rumbo de su política económica o si se produjera la salida del actual ministro de Economía.
Las declaraciones de Bianco se producen en un contexto de permanentes versiones sobre posibles modificaciones dentro del gabinete del presidente Javier Milei, especialmente tras los primeros meses de gestión marcados por un fuerte ajuste fiscal, reducción del gasto público y tensiones con distintas provincias.
Desde la administración bonaerense sostienen desde hace meses que el principal conflicto con la Nación no pasa por los nombres de los funcionarios, sino por las políticas implementadas. En reiteradas oportunidades, el gobernador Axel Kicillof y sus ministros cuestionaron la paralización de obras públicas, la disminución de transferencias de fondos y el recorte de distintos programas que impactan sobre las provincias.
En ese marco, Bianco remarcó que cualquier cambio que no implique una revisión del esquema económico vigente difícilmente modifique la relación entre el Gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires.
El funcionario consideró que las decisiones económicas son las que determinan la disponibilidad de recursos para las provincias y el funcionamiento de distintas áreas de gestión, por lo que un simple reemplazo de funcionarios carecería de efectos concretos si el rumbo general continúa siendo el mismo.
Las declaraciones vuelven a poner de manifiesto las diferencias políticas y de gestión que mantienen la administración bonaerense y el Gobierno nacional, especialmente en torno al financiamiento provincial, la ejecución de obras de infraestructura y la distribución de recursos entre Nación y las jurisdicciones.