El gobernador bonaerense recordó a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y resaltó la huella que dejó en la historia argentina.
La desaparición física de Taty Almeida abrió una jornada de homenajes y mensajes de reconocimiento hacia una de las figuras más emblemáticas de la defensa de los derechos humanos en la Argentina. A los 95 años, la dirigente falleció en la Ciudad de Buenos Aires, donde permanecía internada desde hacía varias semanas.
En ese contexto, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, expresó su dolor por la noticia y definió a Almeida como una mujer que dejó una marca imborrable en la sociedad argentina.
El mandatario destacó que la histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora dedicó más de cinco décadas a reclamar justicia por los desaparecidos y a mantener viva la memoria sobre los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.
La historia de Taty Almeida estuvo atravesada por la desaparición de su hijo Alejandro, estudiante de Medicina y trabajador de la agencia estatal Télam, quien fue secuestrado en 1975. Ese hecho transformó su vida y la impulsó a sumarse a la lucha colectiva de las Madres de Plaza de Mayo.
Con el paso de los años, Almeida se consolidó como una de las principales referentes del movimiento de derechos humanos. Su mensaje, basado en la memoria, la verdad y la justicia, logró trascender generaciones y convertirse en una referencia para miles de jóvenes.
Desde la presidencia de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, cargo que ocupaba desde 2024, impulsó actividades de concientización y participó activamente en las movilizaciones del 24 de marzo, aun cuando su estado de salud se había deteriorado.
La muerte de la histórica dirigente generó repercusiones en todo el arco político y en organizaciones sociales y de derechos humanos, que coincidieron en destacar su fortaleza y su compromiso inquebrantable.
El legado de Taty Almeida permanece ligado a una consigna que sostuvo hasta sus últimos días: la defensa permanente de la memoria colectiva como herramienta indispensable para fortalecer la democracia y evitar que los hechos más oscuros de la historia argentina vuelvan a repetirse.