El Gobierno elimina aranceles al calzado importado en partes y reconfigura la industria nacional

La medida habilita el ingreso sin recargos de zapatillas desarmadas desde China para su ensamblaje local. El impacto ya genera preocupación en fabricantes argentinos.

La reciente decisión del Gobierno encabezado por Javier Milei marca un punto de inflexión en la industria del calzado deportivo. A través de la Resolución 531/2026, firmada por el ministro de Economía Luis Caputo, se eliminó el esquema antidumping que regía sobre la importación de calzado desmontado proveniente de China. La medida permite que las zapatillas ingresen al país en partes sin pagar recargos adicionales, para luego ser ensambladas en territorio nacional.

Desde el Ejecutivo, el argumento central apunta a mejorar la competitividad: reducir costos de producción, elevar estándares de calidad y, en última instancia, ofrecer precios más bajos al consumidor. Sin embargo, distintos sectores advierten que detrás de esta lógica se esconde un cambio estructural más profundo, que podría alterar el perfil productivo del país.

En los últimos años, el modelo de ensamblaje fue ganando terreno de manera sostenida. Actualmente, este tipo de importaciones pasó de representar menos de un tercio del total a concentrar cerca del 60% del mercado. Este crecimiento refleja una tendencia hacia la integración en cadenas globales de producción, donde las etapas de mayor valor agregado —como el desarrollo tecnológico y el diseño— permanecen en el exterior.

El nuevo esquema plantea interrogantes sobre el futuro de la industria local. Empresas nacionales que aún mantienen procesos completos de fabricación, como Raptor, Unitec Blue y Bando, enfrentan ahora un escenario más desafiante. La competencia ya no se limita a precios, sino a estructuras productivas globales con ventajas en escala, costos y tecnología.

Especialistas del sector coinciden en que la diferencia entre fabricar y ensamblar no es menor. Mientras la producción integral implica generación de conocimiento, desarrollo industrial y empleo calificado, el ensamblaje reduce la cadena de valor a su etapa final, con menor impacto en innovación y autonomía productiva.

En este contexto, el debate trasciende el precio final de las zapatillas. La discusión se instala en un plano más amplio: el modelo de desarrollo industrial que Argentina busca consolidar. La apertura a la importación de componentes puede significar una oportunidad de adaptación a las nuevas dinámicas globales, pero también plantea el riesgo de una creciente dependencia tecnológica.

A medida que la medida comienza a desplegar sus efectos, el sector industrial observa con cautela. La evolución del empleo, la sostenibilidad de las fábricas locales y la capacidad de innovación serán variables clave para evaluar el verdadero alcance de una decisión que ya está redefiniendo el mapa productivo del calzado deportivo en el país.

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