El principal sospechoso es un joven oficial de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI). La víctima, un docente de 39 años que trabajaba como conductor de una aplicación de viajes, recibió varios disparos mientras realizaba un servicio. La investigación avanzó tras detectar que el último viaje había sido solicitado desde una cuenta vinculada al acusado.
Un violento episodio ocurrido en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, partido de La Matanza, terminó con la detención de un efectivo de la Policía Bonaerense acusado de asesinar a un conductor de la aplicación de viajes DiDi para robarle su vehículo. La víctima fue identificada como Cristian Eduardo Pereyra, de 39 años, quien además se desempeñaba como docente y utilizaba la plataforma para complementar sus ingresos.
El crimen generó conmoción en la zona y abrió una investigación que rápidamente tomó un giro inesperado cuando los investigadores detectaron indicios que apuntaban directamente a un integrante de la fuerza policial.
El ataque en plena autopista
El hecho ocurrió sobre la Autopista Presidente Perón, a la altura de su cruce con la Ruta Nacional 3, en dirección hacia Ezeiza. En ese lugar fue hallado Pereyra gravemente herido dentro o en inmediaciones de su automóvil, un Chevrolet Corsa, con varios impactos de arma de fuego.
De acuerdo con los primeros testimonios, antes de morir el conductor alcanzó a relatar que había sido interceptado por personas que se desplazaban a pie. Según su versión, los agresores efectuaron disparos con el objetivo de robarle el vehículo.
Las heridas resultaron fatales y el hombre falleció poco después del ataque. El hecho causó fuerte impacto en la comunidad, especialmente entre familiares, colegas docentes y conductores de aplicaciones que trabajan en la zona.
La pista que cambió la investigación
El caso dio un vuelco durante las tareas investigativas llevadas adelante por el Gabinete Técnico Operativo (GTO). Los investigadores analizaron los registros del último viaje realizado por la víctima y detectaron un dato clave: el servicio había sido solicitado desde una cuenta de la aplicación cuya foto de perfil coincidía con la de un agente de la Policía Bonaerense.
Ese elemento permitió orientar las sospechas hacia un joven oficial de 23 años que prestaba servicio en la base UTOI de Puente 12, una dependencia ubicada en el partido de La Matanza.
A partir de ese hallazgo, los investigadores comenzaron a reconstruir los movimientos previos al crimen y citaron al efectivo para que prestara declaración.
Declaración con inconsistencias y detención
Durante su exposición ante el fiscal que lleva adelante la causa, el relato del policía presentó contradicciones e inconsistencias que reforzaron las sospechas en su contra.
Con esos elementos, la fiscalía ordenó su detención mientras se profundiza la investigación para determinar su grado de participación en el hecho.
El arma reglamentaria bajo análisis
En el marco del procedimiento judicial también fue secuestrada la pistola reglamentaria del efectivo, una Bersa TPR9 calibre 9 milímetros, que será sometida a pericias balísticas.
Este análisis será clave para establecer si el arma coincide con las vainas servidas encontradas en la escena del crimen. En el lugar del ataque, los peritos recolectaron al menos cinco casquillos del mismo calibre.
Si las pericias confirman la correspondencia balística, se convertiría en una prueba determinante dentro del expediente.
El auto robado apareció abandonado
Horas después del asesinato, el vehículo de la víctima fue localizado abandonado en Ciudad Evita, a pocas cuadras de la base policial donde el sospechoso prestaba servicio.
El hallazgo reforzó la hipótesis de que el crimen habría ocurrido durante un intento de robo del automóvil, aunque los investigadores todavía analizan la secuencia exacta del ataque y si hubo o no más personas involucradas.
La situación judicial del acusado
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios, que ordenó la detención del oficial bajo la imputación de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”.
En paralelo, la Auditoría General de Asuntos Internos dispuso su desafectación inmediata de la Policía Bonaerense mientras avanza la investigación judicial.
Los investigadores continúan reuniendo pruebas para reconstruir la mecánica del hecho y determinar si el agente actuó solo o contó con la participación de otros involucrados. Mientras tanto, el crimen de Pereyra vuelve a poner en debate la inseguridad que enfrentan los conductores de aplicaciones de transporte, quienes con frecuencia trabajan solos y en horarios nocturnos en zonas de alto riesgo.