El alejamiento de Andrada, Mendoza y Moisés deja al espacio de Mayans debilitado y allana el camino para el oficialismo
En medio de tensiones internas y un panorama legislativo en transformación, tres senadores nacionales pertenecientes al peronismo decidieron apartarse del interbloque mayoritario y formar un nuevo espacio parlamentario. Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés anunciaron su alejamiento del bloque dirigido por José Mayans, debilitando la cohesión del Partido Justicialista en la Cámara alta.
Este traspaso supone que el PJ queda con su representación más baja en la historia reciente del Senado: apenas 25 bancas, frente a los 72 miembros totales. Esta situación altera directamente el equilibrio de fuerzas, sobre todo en sesiones clave donde se negocian reformas y designaciones estratégicas.
Más allá de las explicaciones formales sobre la necesidad de ocupar lugares en comisiones y actuar con mayor protagonismo, la ruptura evidencia una divergencia estratégica con el partido nacional, con fuertes críticas a la conducción de Cristina Kirchner y Mayans.
Los tres senadores que concretaron la salida responden políticamente a gobernadores provinciales que han buscado mantener una relación más directa con el Ejecutivo nacional, sobre todo en temas como la reforma laboral y la aprobación del presupuesto, generando así fricciones con la agenda partidaria tradicional.
Aunque sostienen que su identidad peronista permanece intacta, su alejamiento representa una traición —según opinan sectores del PJ— a los votantes que apoyaron al espacio justicialista con la expectativa de oposición unificada al gobierno. La decisión, además, fortalece al oficialismo al acercarlo a mayorías especiales necesarias para impulsar leyes sin obstaculizaciones.
Con este nuevo escenario, el Senado afronta un escenario inédito en décadas, donde tanto la reconfiguración de bloques como las alianzas provinciales modificarán de manera profunda la dinámica de debates y votaciones en las próximas sesiones.