El dirigente se refirió al conflicto policial en Santa Fe y sostuvo que la problemática salarial y social atraviesa a efectivos de todo el país. También criticó al Gobierno nacional por lo que definió como un “doble discurso” en materia de seguridad.
En medio del conflicto que atraviesa a la Policía de Santa Fe, el dirigente Miguel Saredi volvió a pronunciarse sobre la situación de las fuerzas de seguridad y aseguró que existe un deterioro económico generalizado que afecta a efectivos provinciales y federales en todo el territorio nacional. Según expresó, el escenario actual refleja un malestar creciente vinculado a los salarios, las condiciones laborales y el impacto de la pérdida del poder adquisitivo en las familias vinculadas al sector.
El planteo se conoció luego de que en distintas ciudades santafesinas se registraran protestas y medidas de fuerza impulsadas por agentes policiales, retirados y familiares, quienes reclamaron mejoras salariales y cambios en las condiciones laborales. El conflicto incluyó concentraciones frente a dependencias oficiales y episodios de tensión entre uniformados, lo que puso en evidencia la profundidad del reclamo y la fragilidad del escenario institucional.
Saredi tomó ese contexto como ejemplo para señalar que la problemática no se limita a una provincia. A través de declaraciones públicas, sostuvo que recibe mensajes de integrantes de fuerzas de seguridad de distintos puntos del país que describen situaciones similares, y remarcó que el malestar también alcanza a sectores vinculados a las Fuerzas Armadas. En ese sentido, afirmó que la crisis responde a ingresos que, según indicó, no logran acompañar el costo de vida y a dificultades vinculadas al funcionamiento de las obras sociales.
El dirigente también cuestionó la estrategia del Gobierno nacional en materia de seguridad y apuntó directamente contra el presidente Javier Milei y la ministra Patricia Bullrich, a quienes acusó de sostener un discurso que, según su mirada, no se corresponde con la realidad cotidiana que atraviesan los efectivos. En sus declaraciones, mencionó especialmente el caso de Rosario, ciudad que fue presentada en reiteradas oportunidades como un eje central de las políticas oficiales contra el delito, pero que —según sostuvo— continúa mostrando problemas estructurales.
El conflicto santafesino se desarrolla en un contexto complejo para las fuerzas policiales. Los reclamos incluyen pedidos de recomposición salarial, mejoras en las condiciones laborales y revisión de sanciones administrativas, mientras que las autoridades provinciales han anunciado medidas económicas y adicionales salariales destinados al personal operativo para intentar descomprimir la situación.
En su análisis, Saredi interpretó que la situación refleja un malestar más amplio entre trabajadores estatales y vinculó el escenario con la caída del poder adquisitivo y el deterioro en la calidad de vida de numerosas familias argentinas. En ese marco, planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor unidad social entre la ciudadanía, las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas frente a lo que definió como un contexto económico adverso.
Las declaraciones se suman a un debate que, en los últimos meses, volvió a instalarse en la agenda pública: el rol de las fuerzas de seguridad, sus condiciones laborales y el impacto de las políticas económicas en sectores considerados estratégicos para el funcionamiento del Estado. Mientras el conflicto en Santa Fe continúa abierto, el tema promete seguir generando repercusiones políticas y sindicales a nivel nacional.