Plenarios, críticas a la CGT y convocatoria a movilizar al Congreso y a nuevas protestas en febrero
Mientras crece la tensión por el tratamiento de la reforma laboral en el Senado, sectores del sindicalismo de izquierda avanzaron con una serie de plenarios para definir su estrategia de participación en las protestas convocadas contra el proyecto del Gobierno nacional. Durante el fin de semana, activistas y delegados debatieron en distintos puntos del conurbano bonaerense y La Plata.
Las reuniones se realizaron en el local de ATE Sur, en Lomas de Zamora; frente a la planta de Lustramax, en la zona norte; y en el Centro Cultural Rebelión, en la capital bonaerense. Allí participaron comisiones internas, cuerpos de delegados y agrupaciones antiburocráticas, que coincidieron en cuestionar duramente a la conducción de la CGT.
Desde estos espacios se señaló que las centrales obreras no están impulsando un plan de lucha sostenido para frenar la reforma y se denunció que una parte de la dirigencia sindical estaría manteniendo negociaciones directas con el Gobierno nacional y con gobernadores provinciales.
En los plenarios estuvieron presentes los diputados nacionales Nicolás del Caño, Myriam Bregman y Cristian Castillo, además de los ex legisladores Alejandro Vilca y Vilma Ripoll. Entre las resoluciones adoptadas, se definió la participación en la marcha antifascista y antirracista prevista para el próximo 7 de febrero en la Ciudad de Buenos Aires, así como la movilización al Congreso el día en que el Senado trate la iniciativa oficial.
En paralelo, agrupaciones encabezadas por el Partido Obrero realizaron encuentros del sindicalismo combativo junto a organizaciones piqueteras y agrupaciones de jubilados. Entre los sectores presentes estuvieron Sutna, Ferroviarios de Haedo, Agduba, Uepc, Adosac y trabajadores de la gráfica Morvillo, actualmente ocupada.
En la Ciudad de Buenos Aires, estos espacios llevaron adelante una asamblea en el Parque Lezama, donde expresaron un rechazo total a todos los artículos del proyecto de reforma laboral, al que calificaron como una “ley esclavista”. Desde ese sector afirmaron que no hay margen para modificaciones parciales y que la única salida es profundizar la movilización en las calles para impedir su aprobación.