La salida del director del organismo estadístico ocurre en medio de reclamos salariales y tras la puesta en marcha de una nueva metodología para medir la inflación, basada en hábitos de consumo más recientes.
La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec se inscribe en un escenario de transformaciones técnicas y crecientes tensiones internas dentro del Estado nacional. El economista dejó su cargo este lunes, poco después de concluir uno de los procesos más relevantes de su gestión: la actualización de la canasta utilizada para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Durante los últimos meses, el Indec trabajó en la incorporación de una nueva estructura de ponderaciones basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, que reemplaza a la anterior, elaborada con datos de 2004. El objetivo fue adecuar el indicador de inflación a los patrones de consumo actuales de las familias argentinas y corregir distorsiones acumuladas por la falta de actualización.
Con la nueva metodología, algunos rubros ganan mayor incidencia en el índice general. Es el caso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya ponderación aumenta de 9,4% a 14,5%, lo que amplifica el impacto de las tarifas de servicios públicos sobre la inflación. También se incrementa el peso de Transporte, que pasa de 11% a 14,3%, con mayor relevancia de combustibles y pasajes.
Otros capítulos que registran subas en su participación son Comunicaciones, que prácticamente duplica su peso debido al crecimiento del gasto en internet y telefonía móvil; Educación, con mayor incidencia de cuotas y servicios educativos; y Salud, que mantiene una participación similar pero levemente superior. En contraste, Alimentos y Bebidas reduce su peso relativo, al pasar de 26,9% a 22,7%, aunque continúa siendo uno de los componentes más influyentes del índice.
Especialistas señalan que, bajo este nuevo esquema, la evolución de los precios de los servicios tendrá un rol más determinante en el nivel general de inflación. En escenarios donde los servicios aumenten por encima de los bienes, el IPC resultante podría ser más elevado que el que hubiera surgido con la metodología anterior; la situación inversa podría moderar el indicador.
La salida de Lavagna también se produce en un contexto de malestar por los salarios en el sector público. En los últimos meses se registraron otras renuncias dentro del Indec, como las de Georgina Giglio, exdirectora del área de precios al consumidor, y Guillermo Manzano, responsable de las estadísticas de condiciones de vida y de la Encuesta Permanente de Hogares. Desde los gremios advierten que la pérdida de poder adquisitivo y la falta de actualización salarial están provocando una fuga de profesionales con alta capacitación.
En su despedida, Lavagna agradeció el compromiso del personal del organismo y destacó la importancia de preservar la independencia técnica y la transparencia de las estadísticas oficiales. Mientras tanto, el Indec inicia una nueva etapa institucional, con cambios metodológicos en marcha y el desafío de sostener su capacidad técnica en un contexto de ajustes y redefiniciones dentro del Estado.