Tras revelarse el contrato de Libra, Milei sugirió el cierre de Clarín y encendió la polémica

El presidente reaccionó con dureza luego de que se hiciera público el acuerdo firmado con Hayden Davis, vinculado al escándalo de la criptomoneda Libra. Sus mensajes en redes sociales reavivaron el debate sobre la libertad de expresión, en un contexto atravesado también por cruces del oficialismo con medios internacionales.

La relación entre el presidente Javier Milei y los medios de comunicación volvió a quedar en el centro de la escena tras la publicación de un documento que expuso un contrato firmado por el propio mandatario con Hayden Davis, señalado como el impulsor de la fallida criptomoneda Libra. La revelación generó una fuerte reacción del jefe de Estado, quien lanzó ataques directos contra el diario que dio a conocer el acuerdo y dejó flotando insinuaciones que fueron leídas como una amenaza al ejercicio del periodismo.

El documento difundido corresponde a un contrato suscripto el 30 de enero del año pasado en la Casa Rosada, cuando Davis aún no era una figura conocida públicamente. A partir de esa información, los legisladores que integran la comisión parlamentaria que investiga el caso Libra comenzaron a analizar la posibilidad de avanzar hacia una nueva etapa de la investigación. Ese movimiento contrasta con el lento avance de la causa judicial en manos del fiscal Eduardo Taiano, cuya actuación es observada con creciente impaciencia por sectores del Congreso.

Lejos de limitarse a desmentir o explicar el contenido del contrato, Milei eligió responder desde sus redes sociales con mensajes cargados de ironía y enojo. En uno de ellos utilizó la expresión “Masterclass” al citar un comentario que, en tono sarcástico, aludía al “cierre” del diario. Aunque el propio Presidente intentó presentar el mensaje como una broma —argumentando que el medio “cierra” cada noche antes de imprimir—, el gesto encendió alarmas por provenir de la máxima autoridad del país.

El episodio adquiere mayor gravedad si se considera que desde hace casi un año Milei mantiene fijado en su perfil un mensaje en el que califica al grupo periodístico como “la gran estafa argentina”. A eso se sumó el retuit de una publicación de otro usuario que afirmaba que “sin pauta oficial, Clarín miente”, acompañado por una serie de reflexiones sobre el rol de los medios de comunicación.

El nivel de enojo presidencial llamó la atención incluso dentro del propio ecosistema mediático. La nota que reveló el contrato no había ocupado un lugar central ni destacado en la portada, algo que —según remarcan analistas— habría sido impensable si un escándalo de alcance internacional hubiera involucrado a gestiones anteriores, como las de Cristina Fernández de Kirchner.

Este nuevo enfrentamiento con un medio local se produjo, además, apenas un día después de que referentes libertarios protagonizaran un cruce con un importante diario estadounidense, que publicó una investigación sobre supuestas negociaciones entre el gobierno argentino y la administración de Donald Trump para recibir deportados desde Estados Unidos. Hasta el momento, el Ejecutivo no emitió un desmentido oficial de esa información.

El canciller Pablo Quirno, mencionado como uno de los actores clave en esas conversaciones, optó por el silencio. En tanto, Milei se limitó a amplificar en redes sociales una desmentida realizada por figuras del entorno libertario, mientras que Agustín Romo, jefe del bloque oficialista en el Senado bonaerense, respondió con insultos hacia el medio internacional.

En este contexto, los ataques del Presidente contra la prensa, tanto local como extranjera, reavivan el debate sobre los límites del discurso oficial y el respeto a la libertad de expresión en la Argentina, un principio fundamental del sistema democrático que vuelve a ponerse bajo tensión.

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