Tras los disturbios en el conurbano, el kirchnerismo apunta contra Magario y advierte por leyes clave del Ejecutivo

Senadores alineados con Cristina Kirchner volvieron a exigir una sesión extraordinaria en el Senado bonaerense. Sostienen que, si no se convoca de inmediato, proyectos estratégicos del gobernador Axel Kicillof perderán estado parlamentario. El reclamo se da en un clima de fuerte interna peronista, profundizado por episodios de violencia en municipios gobernados por La Cámpora.

La escalada de tensiones dentro del peronismo bonaerense sumó un nuevo capítulo institucional. Luego de los incidentes registrados en Quilmes y Lanús, sectores del kirchnerismo trasladaron la disputa al Senado provincial y responsabilizaron a la vicegobernadora Verónica Magario por la posible caída de iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo.

Este martes, un grupo de senadores que responden a Cristina Fernández de Kirchner presentó un nuevo pedido formal para que se convoque a una sesión extraordinaria la próxima semana. El objetivo central es evitar que dos proyectos vinculados al área de salud —ya aprobados por la Cámara de Diputados— pierdan estado parlamentario si no son tratados antes del 29 de diciembre.

Las iniciativas en cuestión contemplan la creación de un laboratorio estatal para la producción de medicamentos y una empresa pública de atención de emergencias. Según los legisladores firmantes, la falta de convocatoria no solo implica una omisión administrativa, sino también una definición política que pone en riesgo lo que consideran pilares de la soberanía sanitaria provincial.

Presiones y advertencias institucionales

En la nota elevada a la vicegobernadora, los senadores Evelyn Díaz, Sergio Berni, Mónica Macha, María Rosa Martínez, María Laurini, Diego Videla, Fernanda Raverta, Emmanuel Santalla, Laura Clark, Sabrina Bastida y Amira Curi plantearon que Magario fue electa para representar un proyecto que prioriza la salud pública y que desoír el reclamo del bloque podría significar un incumplimiento del reglamento interno del cuerpo.

Además, el texto incluye una advertencia sobre la situación administrativa del Senado. El sector kirchnerista reclamó regularizar los mandatos de los secretarios Legislativo y Administrativo y pidió que ambos funcionarios se abstengan de firmar expedientes hasta tanto el pleno resuelva su continuidad. El foco está puesto, especialmente, en el secretario administrativo Roberto Feletti, ex secretario de Comercio.

“No existen impedimentos numéricos para sesionar”, sostuvieron los senadores, al recordar que el peronismo cuenta actualmente con quórum propio en la Cámara alta, con 24 integrantes sobre un total de 46. En ese marco, también buscan dejar sin efecto la sesión preparatoria y avanzar en la definición de las vicepresidencias del Senado, un esquema que incide directamente en la línea de sucesión del Poder Ejecutivo. Allí, el kirchnerismo aspira a quedarse con la vicepresidencia primera.

El senador camporista Emmanuel Santalla fue uno de los más duros al referirse a la situación: cuestionó a quienes, según dijo, acusaban al kirchnerismo de obstaculizar la gestión de Kicillof y ahora permitirían que los proyectos oficiales queden sin tratamiento.

Una interna que se profundiza

Magario había realizado una convocatoria previa para sesionar recién el 26 de febrero, en simultáneo con las negociaciones por la renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense, cuyo proceso culminará el 15 de marzo. En ese mismo contexto político, el gobernador Axel Kicillof lanzó recientemente la iniciativa del Movimiento Derecho al Futuro con un enfoque federal.

El nuevo pedido de sesión se suma a una serie de episodios que, en las últimas semanas, dejaron al descubierto las diferencias internas dentro del oficialismo provincial. Si bien el peronismo logró aprobar el Presupuesto, la Ley Fiscal y el endeudamiento solicitados por el Ejecutivo, las disputas se intensificaron y tuvieron su expresión más visible en los conflictos registrados entre lunes y martes en Quilmes y Lanús.

Quilmes y Lanús, escenarios de tensión

En Quilmes, distrito gobernado por Mayra Mendoza, los incidentes se produjeron en el marco del tratamiento y aprobación de un paquete de ordenanzas vinculadas al ordenamiento del tránsito: el Sistema de Estacionamiento Medido Municipal, el sistema de detección electrónica de infracciones y el control de pesaje de transporte de carga. La iniciativa afectó directamente a los cuidacoches, que se manifestaron en contra.

Desde la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), espacio que nuclea a los trabajadores informales y donde militan referentes como el diputado nacional Juan Grabois, cuestionaron duramente el proyecto. Aseguraron que no se trata de una política de ordenamiento vehicular, sino de un esquema que delega la gestión del espacio público y la recaudación de multas a una empresa privada con antecedentes judiciales, en detrimento de alternativas estatales o cooperativas.

Desde el municipio, en cambio, rechazaron la posibilidad de adjudicar de manera directa el servicio a una cooperativa, como reclamaban algunos sectores. La sesión del Concejo Deliberante se desarrolló en un clima de fuerte tensión y enfrentamientos en el exterior del edificio. En ese contexto, la intendenta Mendoza mantuvo un cruce con Grabois, a quien acusó de faltar el respeto y de alentar situaciones de violencia.

En Lanús, donde gobierna Julián Álvarez, también se registraron protestas en el palacio municipal. Según fuentes comunales, un grupo de militantes vinculados al Movimiento Evita se movilizó para exigir la presencia del intendente. Desde la gestión local calificaron la protesta como un corte con motivaciones políticas y no como un reclamo espontáneo de vecinos.

Un escenario abierto

Con el telón de fondo de estos conflictos territoriales y el calendario legislativo en cuenta regresiva, la disputa por la convocatoria al Senado bonaerense se convirtió en un nuevo eje de la interna oficialista. El desenlace de la pulseada no solo definirá el futuro de proyectos clave del Ejecutivo, sino también el equilibrio de poder dentro del peronismo provincial en un año atravesado por reconfiguraciones políticas y tensiones latentes.

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