En un acto masivo, los triunviros de la central obrera expusieron su rechazo a la iniciativa oficial y remarcaron que la lucha continuará en todos los ámbitos. La posibilidad de un paro nacional quedó instalada como respuesta al intento de modificar derechos laborales.
El primer gran acto del nuevo triunvirato de la CGT se convirtió en una demostración de fuerza. Con bombos, platillos y banderas, miles de manifestantes se reunieron en Plaza de Mayo para repudiar la reforma laboral que el gobierno pretendía aprobar de manera exprés.
Argüello fue el primero en tomar la palabra desde el atril que llevaba la consigna “en defensa del trabajo y la dignidad”. Con experiencia y firmeza, advirtió: “El pueblo y la patria se defienden. Si no nos escuchan, vamos a un paro nacional”. Sus palabras fueron acompañadas por aplausos y cánticos.
Jerónimo, líder del gremio del vidrio, denunció que la iniciativa oficial busca quitar derechos y beneficiar a los sectores más concentrados de la economía. “Estamos demostrando que no nos para ni el calor, ni las fuerzas de seguridad. Este modelo económico ya fracasó”, lanzó, recordando además el impacto del ajuste sobre jubilados, universidades públicas y el sistema de salud.
El cierre estuvo a cargo de Jorge Sola, quien vinculó el proyecto con intentos históricos de precarización laboral. “Quieren crear un fondo de despidos para que despedir sea gratis, financiado con los aportes de los jubilados”, señaló. También cuestionó el uso del término “libertad” por parte del oficialismo: “No hay libertad sin justicia social”.
La movilización fue acompañada por dirigentes sindicales de distintos sectores, entre ellos Héctor Daer, Gerardo Martínez, Víctor Santa María, Julio Piumato y Sergio Palazzo. El clima de tensión se reflejó en las dificultades que tuvieron los colectivos para ingresar a la ciudad debido a controles de seguridad.
El oficialismo, golpeado por la derrota en Diputados y por la resistencia de algunos gobernadores, decidió postergar el debate de la reforma laboral para el 10 de febrero. Para la CGT y las organizaciones presentes, la jornada significó un triunfo parcial y el inicio de un plan de lucha que promete intensificarse si no hay respuestas.