Una erupción solar de magnitud inusual alcanzó el planeta este martes, generando una tormenta geomagnética severa. Expertos advierten sobre posibles interferencias en sistemas de comunicación y energía, mientras crece la expectativa por la posible aparición de auroras australes en el sur del país.
El campo magnético terrestre se ve afectado esta semana por una tormenta solar de categoría G4, considerada severa según los estándares internacionales. El fenómeno fue provocado por una erupción solar tipo X5 registrada el 11 de noviembre de 2025, cuyo material expulsado —una eyección de masa coronal— alcanzó la Tierra el 12 de noviembre, de acuerdo con modelos desarrollados por especialistas de la Universidad de Michigan.
Los efectos de esta intensa actividad solar se sienten a escala global. Entre las posibles consecuencias, se incluyen interrupciones temporales en los sistemas de GPS, fallas en redes eléctricas y cortes en las comunicaciones por radio o satélite. Los expertos señalan que los satélites en órbita baja podrían experimentar alteraciones momentáneas debido al incremento de partículas cargadas en la atmósfera.
Sin embargo, no todo son inconvenientes. Este tipo de eventos también ofrece un espectáculo natural pocas veces visto: auroras boreales y australes visibles a latitudes más bajas de lo habitual. En el hemisferio sur, la Patagonia argentina podría ser uno de los escenarios privilegiados para observar este fenómeno, si las condiciones meteorológicas lo permiten.
Además, la comunidad científica destaca que estos episodios brindan una oportunidad para estudiar con mayor precisión el comportamiento del clima espacial y su impacto en las tecnologías terrestres.
En paralelo, algunas personas aseguran experimentar síntomas como dolor de cabeza o dificultad para dormir durante las tormentas solares. No obstante, los especialistas aclaran que no existen pruebas científicas concluyentes que vinculen directamente estos malestares con la actividad solar.
Mientras la tormenta continúa afectando el entorno magnético del planeta, los observatorios espaciales mantienen una vigilancia constante ante la posibilidad de nuevas erupciones. La recomendación general para los próximos días es estar atentos a las actualizaciones oficiales y posibles alertas sobre comunicaciones y redes eléctricas.