Ante el anuncio de una posible reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, las centrales de trabajadores y especialistas en derecho laboral proponen una alternativa centrada en la defensa y ampliación de los derechos de los trabajadores. La iniciativa busca actualizar la legislación para responder a los cambios tecnológicos, reconocer nuevos tipos de empleo y proteger a los sectores más vulnerables.
En un contexto político signado por el avance de propuestas oficiales orientadas a una desregulación del mercado laboral, las dos centrales de trabajadores (CTA de los Argentinos y CTA Autónoma) preparan una iniciativa propia con un enfoque diametralmente opuesto: una reforma laboral inclusiva que actualice las normas sin recortar derechos.
El eje de la propuesta, según explicaron sus impulsores, es modernizar la legislación en función de las transformaciones del siglo XXI, sin retroceder en las conquistas laborales históricas. “El Gobierno apunta a una reforma que mira al pasado, al modelo anterior al peronismo. Nosotros impulsamos una reforma que mire al futuro, que incorpore los cambios tecnológicos y la globalización, pero con inclusión y justicia social”, sostuvo Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Argentinos y diputado nacional del Frente Patria.
La iniciativa, que se elabora en conjunto entre ambas CTA, plantea una agenda de derechos ampliada que contempla desde la reducción de la jornada laboral hasta una redistribución más equitativa de las cargas impositivas. Entre los puntos centrales se destacan la ampliación de las licencias parentales, la reducción de la jornada de trabajo —actualmente una de las más extensas de América Latina— y la promoción de beneficios fiscales para micro, pequeñas y medianas empresas, acompañada por la eliminación de exenciones excesivas a grandes corporaciones tecnológicas y de la economía del conocimiento.
Una reforma “para incluir, no para excluir”
El proyecto también incorpora una revisión del sistema de licencias, uno de los más rezagados de la región. “Hoy un padre tiene apenas dos días de licencia por nacimiento o adopción, menos que por una gripe. Es una situación que debe cambiar”, señaló Yasky.
Además, las CTA promueven un nuevo esquema de flexibilidad laboral que beneficie al trabajador y no solo al empleador. En lugar del “banco de horas” que permite a las empresas variar la carga horaria según sus necesidades, la propuesta plantea que los empleados puedan disponer de cierta flexibilidad para reducir o redistribuir su jornada, siempre mediante acuerdo mutuo.
La agenda también incluye una fuerte perspectiva de género, al reconocer que el trabajo femenino sigue siendo el más afectado por la informalidad y la desigualdad salarial.
Más allá del empleo registrado
El especialista en Derecho del Trabajo Juan Manuel Ottaviano, quien colabora en la elaboración del proyecto, advierte que el debate sobre la reforma laboral no puede limitarse a las normas vigentes. “Rechazar la reforma del Gobierno solo para conservar el status quo no es una solución. Hay que pensar en una legislación moderna que mejore la calidad del empleo y proteja a quienes hoy están fuera del sistema formal”, explicó.
Ottaviano subraya que las leyes laborales por sí solas no generan ni destruyen empleo, sino que definen su calidad. “Entre 2002 y 2007, con una regulación muy rígida y doble indemnización, el empleo creció de forma récord. Lo determinante fue el crecimiento económico y del consumo”, recordó.
El desafío de las plataformas digitales
Uno de los puntos más innovadores del proyecto es el reconocimiento de los trabajadores de plataformas digitales —como repartidores y choferes de aplicaciones—, un sector que creció exponencialmente en los últimos años sin marco legal que los ampare.
“La reforma oficial pretende desconocerlos como trabajadores y considerarlos autónomos, pero eso los deja sin derechos. Nuestra propuesta busca establecer un marco normativo que los incluya y proteja”, detalló Ottaviano.
El especialista y su equipo proponen medidas concretas, como:
- Reconocer la relación laboral real bajo criterios de subordinación objetiva.
- Garantizar un ingreso básico equivalente al salario mínimo, además de pagos adicionales por viaje, tiempo de espera o condiciones climáticas adversas.
- Reconocer el derecho a la desconexión digital y a los descansos mínimos.
- Asegurar vacaciones anuales y remuneración por el tiempo que el trabajador permanece conectado a la aplicación.
Una discusión que recién comienza
Mientras la CGT anunció su rechazo total a cualquier negociación con el Ejecutivo sobre el tema, las CTA y distintos especialistas se preparan para presentar una propuesta alternativa que no solo defienda los derechos conquistados, sino que los expanda hacia los nuevos formatos laborales que impone el siglo XXI.
El debate sobre la reforma laboral promete ser uno de los ejes políticos y sociales más intensos de los próximos meses. Entre la desregulación y la inclusión, el futuro del trabajo en Argentina vuelve a estar en disputa.