Tras más de un siglo de misterio, un análisis de ADN revelaría quién fue Jack el Destripador

Una investigación genética reciente podría resolver uno de los enigmas criminales más célebres de la historia. El estudio identificó una coincidencia del 100% entre el ADN hallado en una prenda de una de las víctimas y el de un antiguo sospechoso: Aaron Kosminski, un barbero polaco que vivía en el Londres victoriano.

Más de 130 años después de los asesinatos que conmocionaron a la ciudad de Londres, una nueva investigación científica podría haber resuelto finalmente la identidad del legendario Jack el Destripador. Gracias a los avances en tecnología forense y análisis genético, un equipo de investigadores logró obtener resultados que apuntan de manera concluyente a uno de los principales sospechosos históricos del caso.

El estudio se centró en un chal que perteneció a Catherine Eddowes, una de las mujeres asesinadas en 1888 en el barrio de Whitechapel. La prenda, conservada durante más de un siglo, fue sometida a un examen de ADN con las técnicas más avanzadas de secuenciación genética. Los resultados mostraron una coincidencia del 100% con el perfil genético de Aaron Kosminski, un inmigrante polaco que trabajaba como barbero y que ya había sido señalado por la policía victoriana en su momento.

El hallazgo fue difundido recientemente por medios internacionales y ha reavivado el debate entre historiadores, criminólogos y expertos forenses. Para muchos, se trata del avance más sólido hasta la fecha en la búsqueda de la verdadera identidad del asesino que sembró el terror en las calles londinenses a fines del siglo XIX.

Según explicó el historiador Russell Edwards, responsable del estudio, la evidencia genética ofrece la prueba definitiva que faltaba para cerrar uno de los casos más emblemáticos del mundo. “Durante más de un siglo se han propuesto teorías, sospechosos y conjeturas. Pero la ciencia moderna finalmente nos permitió llegar a una respuesta concreta”, señaló.

La posible confirmación de la culpabilidad de Kosminski —quien falleció en un hospital psiquiátrico en 1919— ha generado una fuerte repercusión tanto en el ámbito forense como en el académico. Diversos especialistas y grupos legales solicitaron una revisión formal del caso para reconocer oficialmente su responsabilidad en los crímenes de Whitechapel.

El mito de Jack el Destripador ha perdurado durante generaciones, inspirando incontables obras literarias, producciones cinematográficas y teorías conspirativas. Sin embargo, este nuevo estudio podría marcar un antes y un después en la historia de la criminología, ofreciendo una posible respuesta a una incógnita que mantuvo en vilo al mundo durante más de un siglo.

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