Ruptura entre el PRO y La Libertad Avanza en La Matanza: tensión por fondos y control político a días de las elecciones

El PRO decidió retirar a sus fiscales del distrito más grande de la provincia de Buenos Aires, dejando a La Libertad Avanza sin estructura de control electoral. La decisión expone una fuerte interna entre ambas fuerzas, con acusaciones cruzadas por el manejo del dinero destinado a la fiscalización y una disputa por el poder local.

A menos de una semana de las elecciones legislativas, el clima político en La Matanza se tensó al máximo. El PRO resolvió dar un paso al costado en la fiscalización electoral y retirar a sus fiscales del distrito, en medio de denuncias por irregularidades en el manejo de los fondos destinados al control de mesas. La medida deja a La Libertad Avanza (LLA) sin la estructura que garantizaba presencia en los principales centros de votación del territorio bonaerense.

Según trascendió, la decisión fue motivada por “faltas de rendición y recortes” en el dinero que debía distribuirse entre los fiscales de mesa. Los referentes del PRO habrían detectado inconsistencias en la administración de los recursos que estaban bajo la coordinación de Luis “El Negro” Ontiveros, diputado provincial electo por LLA y responsable del operativo en el distrito.

Ontiveros, que en el pasado estuvo vinculado políticamente a Alejandro Finocchiaro dentro del PRO, hoy no mantiene relación con el diputado nacional macrista, quien lidera el armado de ese espacio en La Matanza. Desde el entorno de Finocchiaro calificaron la retirada como una decisión “inevitable”, señalando la “falta de transparencia” en la gestión del dinero y la necesidad de “evitar un escándalo mayor”.

“Se trata de fondos que debían destinarse íntegramente al control electoral, y no tenemos garantías de que eso esté ocurriendo”, afirmaron allegados a Finocchiaro.

Las tensiones entre el PRO y La Libertad Avanza venían escalando desde hace semanas. En reuniones realizadas en Vicente López, donde participaron referentes como José Luis Acevedo (por Diego Santilli), Lucas Yacob (por Cristian Ritondo) y Luciano Gómez Alvariño, ya se habían planteado reclamos sobre el uso de los recursos y la falta de rendición por parte del equipo libertario matancero.

El malestar del PRO se remonta incluso a las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, cuando se registraron demoras, ausencias de fiscales y fondos que no habrían llegado a destino. Esa experiencia, aseguran desde el macrismo, fue clave para tomar la decisión de no repetir los errores de cara a los comicios generales.

Desde La Libertad Avanza, sin embargo, buscan minimizar el conflicto. Voceros del espacio sostuvieron que “se trata de una operación política” y negaron cualquier manejo irregular. “Hubo errores menores, como sucede en toda elección, pero no hay ningún desvío de fondos. Quieren instalar una crisis donde no la hay”, replicaron.

Pese a los intentos por calmar la situación, la salida del PRO deja a los libertarios en una posición incómoda, sin estructura territorial en un distrito determinante. La fractura, además, refleja un trasfondo más profundo: una disputa no solo por los recursos económicos, sino también por el control político y los espacios de poder que se definirán después de los comicios.

Fuentes cercanas a Cristian Ritondo y Diego Santilli admiten que observan la situación “con atención” y no descartan una intervención para ordenar el conflicto. La intención, aseguran, sería desplazar a Ontiveros de la coordinación local de LLA y reencauzar el manejo político y financiero bajo la conducción de Finocchiaro.

Detrás del enfrentamiento se esconde una batalla por influencia y proyección. Ritondo, Santilli y otros referentes del ex PRO buscan consolidar posiciones en la Cámara de Diputados —considerada un terreno más estable que el Ejecutivo bajo la gestión de Javier Milei— y controlar distritos estratégicos como La Matanza.

Así, a pocos días de la elección, el conflicto deja en evidencia que la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa su momento más frágil. Lo que comenzó como un acuerdo electoral por conveniencia se transformó en una pelea abierta por dinero, poder y futuro político en el corazón del conurbano bonaerense.

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