El espacio libertario solicitó cambiar al primer candidato en Buenos Aires y reimprimir las boletas ya distribuidas, lo que costaría unos 18 mil millones de pesos. Otros partidos anticiparon su rechazo y advierten que no hay tiempo para un cambio tan grande.
La decisión de La Libertad Avanza (LLA) de retirar la candidatura de José Luis Espert y colocar en su lugar al referente del PRO Diego Santilli generó una fuerte controversia política y económica. El pedido, elevado al juez electoral Alejo Ramos Padilla, incluye una solicitud para reimprimir entre 15 y 18 millones de boletas únicas de papel (BUP), ya en proceso de distribución, con el nuevo rostro y orden de candidatos.
El costo del operativo, calculado en unos 18 mil millones de pesos, recaería en el Estado, según la presentación de LLA. Ninguna parte del documento menciona la posibilidad de que el espacio asuma ese gasto, lo que despertó críticas de diversos sectores políticos.
Fuerza Patria rechaza la maniobra
Desde Fuerza Patria anticiparon que impugnarán tanto el reemplazo de Espert como la reimpresión de las boletas. Su principal argumento es que el cambio de candidato implicaría saltar el orden natural de la lista y desplazar a una mujer, Karen Reichart, segunda en la nómina.
El espacio considera que esta maniobra viola el espíritu de la ley de paridad de género, que busca garantizar la participación equitativa entre hombres y mujeres en los cargos electivos.
Los plazos no acompañan
Además del debate político, los tiempos logísticos complican aún más la solicitud libertaria. Las imprentas ya habrían entregado cerca de la mitad de las boletas, mientras que el proceso de distribución avanza en los depósitos del Pasaje Dardo Rocha, en La Plata.
Según fuentes vinculadas al proceso electoral, no hay margen temporal ni operativo para una nueva impresión. Las empresas tardan al menos diez días en completar una tirada, y la fecha límite para el armado de los paquetes de votación es el 15 de octubre.
Una definición judicial en puerta
El juez Ramos Padilla pidió la intervención de la Junta Electoral Nacional bonaerense y del Ministerio del Interior, encabezado por Lisandro Catalán, para que informen sobre el costo real de una eventual reimpresión, la disponibilidad presupuestaria y los plazos técnicos.
Mientras tanto, la fuerza libertaria insiste en que el reemplazo es necesario para evitar que “figuren candidatos que renunciaron formalmente”, lo que —según su argumento— podría inducir al error del electorado.
Una disputa que podría escalar
El conflicto podría extenderse a la Cámara Nacional Electoral, ya que otras 17 listas de la provincia de Buenos Aires podrían objetar el cambio. Cualquiera sea la resolución, todo indica que no habrá tiempo material para rediseñar e imprimir nuevamente las boletas antes de los comicios.
Dentro del propio espacio libertario, además, se multiplican las tensiones: algunos dirigentes cuestionan la inclusión de un referente del PRO como cabeza de lista, mientras que otros proponen forzar la renuncia de Reichart para garantizar la candidatura de Santilli.
El escenario, lejos de calmarse, parece sumar nuevos capítulos en los próximos días.