La ex Clínica Tachella en jaque: deudas salariales, suspensión de personal y un futuro incierto

La Clínica Quirúrgica Oeste, conocida históricamente en Haedo como la ex Clínica Tachella, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Con apenas dos pacientes internados, el centro de salud decidió suspender a gran parte de su personal y dejar de recibir nuevos ingresos, ni siquiera por guardia. La crisis financiera que arrastra desde hace meses amenaza con convertirse en un cierre definitivo.

El viernes pasado, el administrador del sanatorio, Gustavo Del Arco, notificó a los trabajadores que a partir del lunes 15 de septiembre no debían presentarse a trabajar, bajo una suspensión que se extenderá hasta fin de mes. La comunicación no se realizó mediante carta documento, sino a través de una nota informal, lo que generó aún más descontento entre los empleados.

La situación salarial es alarmante. A los cerca de 140 trabajadores en relación de dependencia se les adeuda un aguinaldo completo y el salario de agosto, mientras que el de julio fue abonado en cuotas. A su vez, otros 70 empleados monotributistas, que llevan más de tres años trabajando en la clínica, también fueron alcanzados por la suspensión.

En reuniones con parte del personal, Del Arco reconoció sus dificultades para administrar el centro y llegó a admitir que “lo ideal sería vender la clínica”, aunque aseguró no tener compradores. A esta frágil situación se sumó un episodio límite: la empresa de energía cortó la luz por falta de pago y el servicio fue restablecido solo tras la entrega de un cheque de urgencia, en un contexto donde había pacientes conectados a respiradores.

La incertidumbre también alcanza al plano laboral y legal. Algunos empleados constataron que los aportes patronales se realizan de manera irregular y, pese al cambio de razón social en 2023, los recibos de sueldo continúan figurando a nombre del antiguo propietario, Gustavo Tachella. “Capaz que en un año aportó tres meses. Es una estafa a futuro”, denunció una trabajadora.

Mañana está prevista una reunión con el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y representantes del sindicato de Sanidad (ATSA Hurlingham), aunque la confianza del personal en la conducción gremial es prácticamente nula. Los trabajadores evalúan realizar una asamblea abierta para definir medidas colectivas y visibilizar la situación.

Las críticas también alcanzan a la gestión interna del sanatorio. Empleados señalaron deficiencias en el área de Recursos Humanos y denunciaron maltratos. A su vez, cuestionaron la falta de experiencia del actual propietario en el rubro de la salud, ya que previamente se había dedicado al comercio gastronómico y mantiene vínculos con organizaciones sociales y políticas.

En medio de este escenario, el temor al cierre definitivo crece entre médicos, enfermeros, técnicos y personal administrativo. “Queremos cobrar lo que nos deben y conservar nuestro trabajo. Pero sin respuestas del sindicato ni soluciones de la patronal, nos sentimos abandonados”, expresó uno de los trabajadores que ve en riesgo su fuente de ingresos.

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