En un contexto económico complejo, el gobierno decidió despedir a técnicos con amplia trayectoria, reemplazándolos por militantes libertarios que fueron designados como asesores con salarios que alcanzan hasta los 4 millones de pesos mensuales. Esta situación generó una fuerte polémica debido a la disparidad en el trato hacia los trabajadores especializados frente a la asignación de recursos para nuevos cargos políticos.
Los especialistas despedidos percibían ingresos cercanos al millón de pesos, un salario que, en los hechos, ha sufrido una significativa pérdida del poder adquisitivo en los últimos tiempos. Mientras tanto, los militantes recientemente incorporados reciben remuneraciones muy superiores, lo que abre el interrogante sobre la coherencia del discurso oficial en cuanto a la lucha contra “la casta” y el manejo del gasto público.
Otro aspecto que llamó la atención fue la falta de transparencia en el proceso. La resolución oficial que autorizó la incorporación de estos asesores ligados a la agrupación libertaria no fue publicada en el Boletín Oficial, a diferencia de otras designaciones que sí se hicieron públicas. La demora y el ocultamiento alimentan la sospecha de que se busca evitar el escrutinio público sobre estos nombramientos.
Este cambio en el personal calificado genera una preocupación que va más allá de lo político: la seguridad aérea en Argentina podría estar en riesgo. La salida de técnicos con experiencia y su reemplazo por militantes sin la formación necesaria abre un debate sobre las posibles consecuencias en el control del espacio aéreo nacional, donde la calidad y la especialización son fundamentales para garantizar la seguridad de todos.
Este patrón de reemplazos por criterios políticos se repite en otros ámbitos. Por ejemplo, en la Secretaría de Medios se registraron nombramientos basados en militancia en redes sociales, más que en méritos profesionales o capacidades demostradas. La llamada “motosierra” de este gobierno, que se presume orientada a eliminar prebendas, parece tener una selección muy particular para quienes conserva y promueve dentro del Estado.
En definitiva, la combinación de despidos de personal técnico, designaciones políticas con altos sueldos y la falta de claridad oficial deja muchas preguntas sobre la gestión actual, la protección del espacio aéreo y el manejo de fondos públicos en un momento de crisis económica. La agrupación libertaria, que ahora ocupa esos espacios estratégicos, está en el centro de la controversia, mientras crecen las críticas desde diversos sectores que alertan sobre las consecuencias de estos cambios.