Un grupo de científicos de la Universidad La Sapienza de Roma ha desarrollado una herramienta revolucionaria que redefine el concepto de identificación personal. El sistema, llamado WhoFi, logra rastrear e identificar a individuos utilizando exclusivamente señales de Wi-Fi, sin la mediación de cámaras, teléfonos móviles ni ningún tipo de dispositivo portátil.
La clave de esta innovación reside en la capacidad del sistema para registrar cómo las ondas inalámbricas se ven afectadas por la presencia del cuerpo humano. Cada individuo modifica estas señales de una manera distinta, lo que permite al sistema construir una «firma» o perfil único que puede utilizarse para volver a identificar a la misma persona, incluso si cambia de habitación o se encuentra en otro entorno físico.
Lo que hace especialmente llamativa a esta tecnología es su capacidad para funcionar sin visibilidad directa y hasta a través de obstáculos físicos como muros, algo que representa un avance significativo respecto a métodos de vigilancia tradicionales. Además, se destaca por su bajo costo, ya que se basa en routers comunes y accesibles, lo que podría facilitar su implementación a gran escala en el futuro cercano.
Con el respaldo de algoritmos basados en redes neuronales, WhoFi ha logrado niveles de precisión que superan ampliamente los de desarrollos anteriores. Su aplicación podría extenderse a múltiples campos, desde el análisis del flujo de personas en locales comerciales hasta su utilización en tareas de seguridad y vigilancia.
Sin embargo, la posibilidad de rastrear personas sin que lo sepan ni den su consentimiento ha generado preocupación en sectores que advierten sobre los riesgos que esto implica para la privacidad y las libertades individuales. Aunque el sistema aún se encuentra en etapa de pruebas, su potencial ha encendido el debate sobre los usos éticos de este tipo de tecnología.