La tensión social no da tregua, y en medio de un contexto económico marcado por el ajuste, la Multisectorial por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios Justos redobla su presencia en las calles. El próximo miércoles 9 de julio, coincidiendo con el Día de la Independencia, se realizarán ollas populares en la zona de Constitución, ciudad de Buenos Aires. El acto solidario se llevará a cabo a partir del mediodía frente a la Iglesia Inmaculado Corazón de María.
Esta jornada estará liderada por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que reúne a los principales sindicatos del sector, y que tomó la iniciativa de organizar este evento como forma de protesta y auxilio frente al aumento de la pobreza y la falta de respuestas institucionales. La cercanía del lugar de la actividad con el domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner no pasa desapercibida para los organizadores, que buscan dar un mensaje político claro.
En un mensaje firmado por Juan Carlos Schmid y Juan Pablo Brey, principales voceros de la CATT, se denunció que “la gestión actual se basa en un modelo económico cruel que convierte la injusticia en norma y naturaliza el sufrimiento de los sectores más vulnerables”. En ese sentido, convocaron a una rebelión solidaria: “No podemos permanecer pasivos si uno de los nuestros sufre. Este 9 de julio tiene que convocarnos a la acción colectiva”.
La Multisectorial ya tuvo su primera manifestación la semana pasada con una movilización que partió desde el Ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger, y concluyó con la participación en la marcha de los jubilados. En esa jornada, Schmid remarcó: “Si no podemos lograr la unidad desde las ideas, al menos debemos unirnos en la acción”. Lo acompañaban figuras clave del sindicalismo como Pablo Biró, Omar Maturano, Julio Piumato y Roberto Coria.
La protesta fue una señal de alerta para la conducción actual de la CGT, a la que muchos acusan de mantener una postura demasiado moderada frente al gobierno nacional. Este nuevo espacio surge como una alternativa que busca romper con la parálisis sindical, recuperando el protagonismo a través de movilizaciones, actos y reclamos públicos.
Junto a los gremios del transporte participan también sindicatos industriales nucleados en la Confederación de Sindicatos de la Industria —como SMATA y la UOM— y diversas organizaciones sociales. Este frente amplio apunta a presionar a la CGT para que adopte una postura más activa hasta que se renueven sus autoridades, proceso previsto para el mes de noviembre.
La conformación de esta Multisectorial representa un intento serio del movimiento obrero de reorganizarse desde abajo y con autonomía frente a la dirigencia tradicional. Con la urgencia social en aumento y la conflictividad latente, el 9 de julio será otra jornada de protesta que buscará visibilizar la necesidad de un cambio de rumbo económico y político.