El peronismo se impone en las principales ciudades de Santa Fe y desafía el dominio de Pullaro

Los resultados de las elecciones locales en Santa Fe revelaron una postal política fragmentada, pero con un protagonista inesperado: el peronismo recuperó terreno y logró imponerse en varias de las ciudades más relevantes de la provincia, incluyendo Rosario, Rafaela, Villa Gobernador Gálvez y Reconquista. En contraste, la alianza oficialista Unidos, conducida por el gobernador Maximiliano Pullaro, mantuvo su dominio en el interior provincial, mientras que La Libertad Avanza tuvo un rendimiento por debajo de las expectativas.

En la ciudad de Rosario, Más para Santa Fe dio el gran golpe: Juan Monteverde resultó ser el candidato más votado para el Concejo Municipal, en una elección que puso en juego 13 bancas. Su victoria, con el 30,58% de los votos, dejó en segundo lugar al postulante de los libertarios, Juan Pedro Aleart, y relegó al oficialismo provincial al tercer lugar, con la candidatura de Carolina Labayru. Esta performance no solo posiciona a Monteverde como uno de los nuevos liderazgos de la escena política santafesina, sino que también revitaliza al peronismo, que venía de retrocesos en otras provincias.

Mientras tanto, el frente Unidos se impuso en la ciudad de Santa Fe capital, con María del Carmen Luengo al frente de la lista, que cosechó el 32,7% de los votos. Sin embargo, Pullaro no ocultó su preocupación por la baja participación electoral. Apenas un 52% de los ciudadanos habilitados emitieron su voto, lo que marca un récord negativo desde el retorno democrático en 1983. El gobernador reconoció que la apatía del electorado debe ser motivo de reflexión para toda la dirigencia política.

Más allá de Rosario, el justicialismo logró victorias clave: en Rafaela se impuso con el 36% de los sufragios, en Reconquista alcanzó el 36% y también ganó en Villa Gobernador Gálvez, donde Nicolás Ramírez obtuvo el 24%. En Santo Tomé, el PJ también triunfó y obtuvo dos de las cuatro bancas en disputa. Estas conquistas confirman una recuperación electoral significativa en distritos urbanos, donde el descontento con las políticas de ajuste y la falta de respuesta a demandas sociales se expresó claramente en las urnas.

En contraste, La Libertad Avanza mostró un rendimiento muy limitado: entre las diez ciudades más grandes de Santa Fe, solo logró imponerse en una. Su intento por polarizar la campaña en Rosario no dio frutos, pese a contar con el respaldo de figuras del gabinete nacional. La presencia de funcionarios como Karina Milei, Patricia Bullrich y Martín Menem no fue suficiente para cambiar el rumbo electoral en una ciudad que optó por una propuesta vinculada a la cooperación social y la crítica al modelo actual.

Pullaro, por su parte, celebró los triunfos de su fuerza en 266 localidades de la provincia y en 17 intendencias, aunque los datos muestran que el poder de Unidos se afianza en las pequeñas comunidades, mientras pierde terreno en las principales urbes. En Esperanza y Venado Tuerto, el frente oficialista se mantuvo como la opción más votada, aunque con márgenes ajustados.

Los resultados reflejan una provincia dividida en tercios: el oficialismo retiene el control del interior, el peronismo avanza con fuerza en las grandes ciudades, y los libertarios no logran consolidarse más allá de sus núcleos duros. La victoria peronista en Rosario marca un punto de inflexión y obliga a una reconfiguración del mapa político de cara a las elecciones nacionales de octubre.

Con estos comicios, quedó claro que, lejos de estar agotado, el peronismo santafesino ha logrado reagruparse, ganar presencia territorial y proponer nuevos liderazgos. Juan Monteverde y su frente no solo vencieron a los candidatos del oficialismo provincial y del espacio libertario: también demostraron que hay una mayoría social dispuesta a votar por una alternativa con raíces justicialistas, adaptada a los tiempos actuales.

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